Punto de Encuentro

Las empresas que sobrevivirán al COVID-19.

La crisis mundial del COVID-19 ha mermado a empresas de todos los giros, restauranteros, musicales, espectáculos, bancarios, industriales, estilistas, hoteleros, automotrices, en otras palabras, no hay ninguna empresa que no haya sido afectada por esta pandemia.

Como consecuencia natural las empresas se han visto en la triste necesidad de reducir salarios, suspender trabajadores o hasta despedirlos; sin embargo, varias empresas no han despedido empleados ni han reducido sus salarios.

En medio de la crisis mundial, las empresas han ido demostrando al mundo quiénes están listas para la actualidad y quienes no. Hoy en día es muy fácil comunicarte con una persona al otro lado del mundo, de forma inmediata; existen correos electrónicos, y aplicativos o apps (por mencionar algunas whatsapp, telegram, Skype y la mandamás Zoom) que hacen posible hasta tener una conferencia en línea con 50, 100 o más personas y compartir tu pantalla.

Ahora bien, los bancos tienen sus propias aplicaciones y softwares que les permiten interactuar con sus clientes de forma remota y resolver cualquier cuestión de: pagos de servicios, de tarjetas de crédito, créditos, hipotecas, inversiones, transacciones entre diferentes bancos; literalmente se ha vuelto obsoleto acudir a una sucursal bancaria y, francamente los trabajos de cajeros, porque todo se puede resolver a través de una aplicación/aplicativo o una llamada.

Si bien los bancos, son el mejor ejemplo, empresas mundiales como Mont Blanc (marca de  moda) o EY (una de las big four junto con KPMG; PWC y Deloitte) hasta hospitales como el Grupo Empresarial Ángeles (propietarios de Hospitales Ángeles, Hoteles Camino Real, Grupo Financiero Multiva y Grupo Imágen -televisora-, en México) se han dado cuenta que sí es posible trabajar a distancia, que no es indispensable tener a todos sus trabajadores -encerrados- en una oficina física para poder comunicarse con ellos.

Las empresas están abriendo los ojos a un mundo desconocido, que sabían que existía, pero no tenían conocimiento de qué tan amplio es; que se puede hablar con empleados, socios, proveedores, clientes, que se pueden hacer juntas con el equipo aunque cada miembro éste en países diferentes, que se puede entrenar o preparar a un equipo sin que todos estén en la misma habitación, que se pueden firmar órdenes de compra, revisar contratos; diestramente se puede hacer todo.

Ahora saben que es posible ahorrar en café, en agua, hasta en comedor, prestaciones para sus trabajadores que al final del año se ven traducidas en gastos exorbitantes.

Si bien es importante que las empresas ahora conocen los gastos fútiles que pueden ahorrarse, también están conociendo la principal razón por la que desapareció blockbuster.

Fue una empresa conocida en todo el mundo, con una cuota del 25 % aproximadamente; el negocio consistía en poner a disposición del público películas que ya no estaban en el cine para su renta por suscriptores por un determinado periodo de tiempo. Una idea sencilla que requería contar con una buena oferta de películas para atraer público consumidor. La empresa tuvo un auge en los años 90 y no sobrevivió a la primera década de este siglo.

Blockbuster no atravesó por una pandemia mundial, sino que nunca innovó, no invirtió en ingresar al servicio de streaming o aprovechar las facilidades que otorga el internet y terminó desapareciendo ante la aparición de varios servicios de renta de películas en línea (Netflix es el más conocido) sin la necesidad de acudir físicamente a un establecimiento y buscar entre las opciones físicas disponibles. ¡Blockbuster quebró por la falta de innovación!

Al presente, las empresas están tomando consciencia de lo importante que es adaptarse al mercado, a las circunstancias que rodean su ciclo productivo, al mundo digital que no es nuestro enemigo sino nuestro aliado y que bien empleado será capaz de hacer crecer la empresa de manera exponencial.

Sobrevivirá la empresa más fuerte, la que se adapte mejor a esta calamidad; y se extinguirá aquella que siga atada a los viejos procesos, las que se niegan a transformarse para ser mejores.

Gabriel Ramírez Arriola.

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