Punto de Encuentro

El exceso de información en tiempos del COVID 19.

En México a diario, sin falta se destina una hora entera en medios nacionales para hablar del COVID, sí, una hora entera el virus del COVID 19 es el único tema que se aborda en una conferencia -triste y neciamente- de manera presencial con medios de comunicación (50 personas aproximadamente). Conferencia en donde los fotógrafos se amontonan para tener la mejor fotografía.

A su vez, en Perú sucede lo mismo, una o dos diarias; con excepción de los días que hay Sesión del Consejo de Ministros, que es una o dos veces por semana; el Presidente Martín Vizcarra junto con los Ministros, da una conferencia de prensa y contesta preguntas en línea -un gran acierto-. En Colombia es similar, una hora todos los días invariablemente el Presidente da una conferencia para explicar los progresos y últimas cifras.

En Ecuador la conferencia es emitida por el Comité de Operaciones de Emergencia, por las mañanas de manera virtual. En Uruguay, el informe lo expresa el Sistema Integrado de Emergencias Nacionales. Mientras que, en Bolivia, todos los días, sólo durante 20 minutos el Ministro de Salud es el encargado de dar la última información referente al COVID 19, aunque también -irresponsablemente- de manera presencial con los medios.

A diferencia de los anteriores, en Argentina, el Presidente Alberto Fernández cada 2 semanas aproximadamente por 90 minutos en las noches, da un estatus de la situación. Pues diariamente se publican los datos en las páginas oficiales sin necesidad de una conferencia.

¿Qué información dan o expresan en estas conferencias? Básicamente es actualizar datos, el número de contagios, lamentablemente, de muertos, las medidas que se han tomado y que se planean tomar para enfrentar la pandemia. Todo en teoría suena bien, sin embargo, es poco creíble considerar que las cifras otorgadas sean reales, es decir, es imposible que se le hayan aplicado las pruebas a toda la población de un país.

He aquí el problema, la información emitida por el gobierno no es la verdadera información o sólo es la suficiente.

Es muy probable que los muertos e infectados de todos los países sean muchos más, primero por aquéllos que mueren sin haber tenido conocimiento que tenían COVID 19, después por aquéllos que ante las medidas tomadas tiene temor de informarlo al gobierno y, por último aquéllos que mueren estando solos en sus casas, y nadie está enterado para informarlo y será días después o bien hasta terminar el confinamiento, que sus familiares lo sabrán y, puede ser o no, que lo comunique y no sean cuantificados. Tal información no es del conocimiento por el Gobierno.

Aunado a que, con tanta información a cada segundo; noticias, videos, comunicaciones de amigos, información publicada por los propios gobiernos difundida a todos sus respectivos países en menos de un minuto; tanto en la televisión como en la radio y los dispositivos móviles, se genera una sobreinformación.

No podemos olvidar, que la gente no tiene a donde ir (restaurantes, cines, museos, gimnasios, teatros, bares, escuelas, oficinas, supermercados, malls), y llevan encerrados 47 días, 30 días, literalmente, no tienen otra actividad más que estar al pendiente de lo que sucede. En otras palabras; difícilmente nos dirán algo que no sabíamos pues la gente está ávida de conocer la información más reciente y se la pasa informándose constantemente.

Está lluvia de información, invariablemente es perjudicial, porque en ocasiones se convierte en noticias falsas o fake news; se ha llegado a comunicar, y hasta creer, que el virus se transmite por el aire, que cierres tu ventana porque el aire puede transmitirte el COVID 19 aunque estés sólo y no hayas tenido contacto con ninguna persona infectada.

Esto es verdaderamente preocupante, lo importante en estos tiempos de pandemia, como debería ser siempre, no radica en el bombardeo de información sinsentido o artificiosa, sino en la información fidedigna, real y comprobable.

GABRIEL RAMIREZ ARRIOLA.

 

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