México vive la crisis más difícil en más de 2 décadas, al no haber tenido crecimiento económico en el 2019, resultado de las malas decisiones tomadas por el Poder Ejecutivo en inversiones tan básicas y lógicas como la cancelación de la renovación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y la cancelación de una fábrica en el Estado de Baja California, lo que se traduce en pagos por incumplimientos de contratos de más de 5 mil millones de dólares y que expresa de manera evidente al mundo, que si quieren invertir, México no es el país para hacerlo.
En México, se decretó oficialmente el cierre de oficinas gubernamentales, escuelas, restaurantes, bares, gimnasios, cines y demás, apenas el 1ro de abril de 2020, mientras que, en España, Italia y hasta en Perú llevan ya más de 20 días en cuarentena total.
Es decir, México está implementando medidas para evitar el crecimiento de la pandemia mundial más de 15 días después del resto del mundo. Es más, China ya va saliendo de esta pandemia y México apenas se está enterando lo que sucede, o…eso parece.
El actual presidente Andrés Manuel López Obrador, fue elegido por la votación de 40 millones de mexicanos aproximadamente, mismos millones que hoy en día sufren las consecuencias de la falta de medidas para la contención del virus y de medidas que amortigüen la caída de la economía mexicana. No hay un plan de pagos, no hay una prórroga para pagos de rentas o de impuestos, no hay créditos o bonos especiales, lo que hay es un presidente dando una conferencia todos los días en la mañana con un máximo de 50 personas, sí no es broma, se permite el acceso a 50 personas porque de conformidad con el Poder Ejecutivo esa cantidad de personas, sigue siendo seguro y no pasará nada.
Irónicamente, el gobierno sigue cargando la mano a los empresarios que a través de impuestos sostiene el aparato gubernamental; que desde hace meses sólo se ha dedicado a negar inversiones extranjeras y a incumplir compromisos escudándose en una supuesta protección al pueblo, que es un discurso anacrónico y no aplicable a una economía global actual.
¿Qué pasa en México? Nada, la gente sigue saliendo, sigue sin creer en esta pandemia y tiene más miedo de morir de hambre que, de morir por una enfermedad. No hay restaurantes, no hay cines, no hay gimnasios, no hay salones de bellezas, spa, barberías; de qué comerán los meseros, hostess, acomodadores, entrenadores, estilistas, masajistas, barberos y los 31.3 millones de personas que viven en la informalidad y no tienen un salario que les permita ahorrar, sino que viven al día y de sus propinas.
Esa y otras cuestiones, son aristas que el gobierno en pleno 7 de abril de 2020 sigue sin valorar y analizar; la curva de infección está proyecta para la próxima semana y seguramente, será muy tarde para actuar.
Eso sí, han dicho que a las pequeñas empresas otorgarán a 1 millón de personas un crédito de 500 USD, pero no es un crédito especial por la situación, es un crédito que será pagado en 24 meses para terminar pagando 700 USD aproximadamente; en otras palabras, es lo mismo que pedirle dinero prestado al banco de tu preferencia. Hay 6.3 millones de micro, pequeños y medianos empresarios[1], por lo que, el dar créditos a 1 millón es menos de la cuarta parte.
Para colmo, hay mexicanos varados en Perú, en la India, y el gobierno sigue sin hacer nada, dando conferencias que son escuchadas en España, en Francia, en otras latitudes, donde les suena increíble lo que se dice y lo que se comunica al pueblo mexicano, porque parece de risa que el Gobierno continúe sin hacer nada.
Gabriel Ramírez Arriola.
Datos de la Asociación de Bancos de México.