Punto de Encuentro

La oportunidad para los núcleos ejecutores: Las pequeñas obras que el nuevo gobierno no debe olvidar.

El nuevo gobierno ha iniciado su gestión colocando en el centro de su discurso la ejecución de grandes proyectos de infraestructura. ¿Pero qué política queda para las pequeñas obras? Es obvio que se necesita una estrategia para ejecutar grandes infraestructuras, pero, simultáneamente, necesitamos una estrategia para miles de pequeñas obras de ejecución rápida y alto impacto social. Y para esto último, considero que necesitamos recuperar el mecanismo de los Núcleos Ejecutores.

Hay que entender que uno de los factores del actual malestar social radica en la distancia entre las grandes cifras nacionales y la pesada experiencia diaria de millones de peruanos. Por eso, la estabilidad política y económica que tanto se reclama solo será alcanzable si la población siente que el crecimiento económico también le llega.

Un sistema de agua para una comunidad rural. Un pequeño canal de riego. Una captación de agua. Un reservorio. Un puente vecinal. Una trocha rehabilitada. Una defensa ribereña. Una vivienda rural acondicionada frente al frío. El mejoramiento de una escuela. Un pequeño sistema de saneamiento. O un Tambo que permita acercar los servicios del Estado a poblaciones dispersas. Son inversiones pequeñas cuando se observan desde las grandes cifras de la macroeconomía, pero para una comunidad pueden significar una transformación radical de sus condiciones de vida.

Por eso, el Perú necesita una estrategia nacional para ejecutar miles de pequeñas inversiones. Para ello, los Núcleos Ejecutores constituyen en el Perú una de las experiencias más interesantes (hay que ver lo desarrollado en Vivienda, Agricultura y el mismo Programa PAIS del MIDIS).

Su lógica es sencilla, pero, a la vez, poderosa: una comunidad organizada participa directamente en la administración de recursos destinados a una determinada intervención, con asistencia técnica, mecanismos de supervisión y rendición de cuentas.

Es momento de revalorizar a los Núcleos Ejecutores y sacarlos de los márgenes de la política pública y convertirlos en uno de los instrumentos para una gran estrategia nacional que ejecute miles de pequeñas obras, genere empleo local y lleve desarrollo a las comunidades. Después no nos lamentemos.

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