Las claves que definen las elecciones estadounidenses
Por: Alan Rivera Prieto [1]
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Según Allan Lichtman, conocido como el “Nostradamus” de la política estadounidense, Joe Biden ganará los comicios del 3 de noviembre próximo.
Desde 1984, cuando predijo la victoria de Ronald Reagan, ha acertado en todas sus predicciones, hasta Donald Trump. Pero esta vez , creo que no acertará.
Y ojo de Lichtman no es ningún brujo ni adivino, ni tira las cartas o consulta espíritus: este diminuto profesor de historia tiene un método basado en una fórmula de 13 patrones, a los que llama "claves". Se trata de un sistema que desarrolló en 1980 con el matemático Vladimir Keilis-Borok. La fórmula está basada en estudios de todas las campañas presidenciales desde 1860.
Y muchos analistas coinciden con Lichtman y por supuesto, la mayoría de medios de comunicación. No obstante, esos mismos analistas y medios se equivocaron en la anterior elección, cuando daban la victoria segura a Hillary Clinton, pero aunque ella obtuvo la mayoría del voto popular, Trump ganó la elección.
Pues yo tengo otros elementos de juicio, y es muy probable que al producirse algunos eventos y hechos que aún están por venir, las condiciones que hoy soplan en contra de Trump, cambien el curso que hasta hoy parece alejarlo de la Casa Blanca.
Al presidente de EE.UU. no lo elige directamente el pueblo sino un grupo de representantes que se conocen como “colegio electoral” el cual se compone de una cantidad determinada de delegados que la ley otorga a cada Estado, en base a una compleja maraña legal.
Por eso las encuestas pueden decir lo que quieran, pero para llegar a la Casa Blanca sólo hay una fórmula mágica: alcanzar la cifra de 270 de los 538 votos del colegio electoral.
Y en esa cifra mágica juegan un rol fundamental los llamados Estados “swing” o “péndulo”, que a veces votan demócrata y a veces republicano. Esos estados no son como los tradicionalmente demócratas California e Illinois, o republicanos como Idaho y Alaska. Los Estados “swing” son Arizona, Ohio, Georgia, Florida, Maine, Michigan, Minnesota, Nevada, New Hampshire, North Carolina, Pennsylvania y Wisconsin.
Por eso para tratar de predecir los resultados en la batalla electoral estadounidense, lo primero es descartar las encuestas nacionales y analizar en todo caso las encuestas estatales, específicamente las de los Estados “swing”. ¿Y cuál es la foto estadística hoy? Veamos:

Según el portal de encuestas RealClearPolitics.com, que compendia todas las encuestas y las promedia, hasta el momento la tendencia favorece a Biden, sin embargo, aún no puede cantar victoria, pues la diferencia de votos en los Estados swing en los que lleva ventaja, no es suficiente como para decir que la suerte está echada.
En segundo lugar está la economía del país, que es un factor absolutamente fuerte en Estados Unidos. El elector estadounidense es muy práctico: si las cosas van bien, ¿para qué cambiar?.
Y la economía iba viento en popa… hasta que llegó la pandemia. Los efectos del coronavirus sobre la economía estadounidense han sido devastadores. El desempleo subió de 3,5% en febrero a 14,7% en abril, aunque luego ha descendido hasta 10,2% en julio. En el segundo trimestre del año, la economía se contrajo a 32,9%, la caída más dramática desde que se tiene registro.
Pero estamos en agosto y aún faltan dos meses para ver el rebote de la economía: según analistas se pronostica que la economía se recuperará a un ritmo anual del 20% en el período julio-septiembre, el desempleo podría volver a reducirse hasta en 3 puntos más, y la extensión de los subsidios por desempleo podrían hacer ver a Trump como una especie de Papá Noel firmando cheques de desempleo en septiembre y octubre. Mejoras que sin duda lograrán las simpatías de un sector del electorado dispuesto a agradecer “el favor” con votos.
A esto hay que sumar el buen rendimiento de la bolsa de valores, un elemento absolutamente influyente en el pulso de la economía estadounidense. La Reserva Federal y el gobierno obtienen gran parte del crédito por el repunte después de invertir billones de dólares en la economía.
Las ganancias también se mantuvieron increíblemente resistentes para las empresas más influyentes del mercado de valores, como Apple y Amazon. Mientras tanto, las esperanzas crecientes de una posible vacuna para detener la pandemia han alentado a los inversores a mirar más allá de las tristes estadísticas actuales.
Este es otro elemento a considerar que probablemente Trump pueda usar a su favor. Si bien es cierto el manejo de la pandemia no ha sido nada bueno para sus aspiraciones de reelección, Trump sabe que jugar al nacionalismo es una ruleta que siempre da dividendos, y sin duda la va a jugar tomando como enemigo a China, a quien ya sin rubor acusa de haber esparcido el virus que ha paralizado la economía mundial, afectando principalmente a Estados Unidos, obstaculizando su avasallante camino para “Hacer a Estados Unidos Nuevamente Grande” (“Make America Great Again”). Su discurso irá por ahí, y no le será difícil encender la pradera del nacionalismo, con resultados en votos contantes y sonantes.
Un factor que puede definir las elecciones en Florida (que cuenta con 29 delegados al Colegio Electoral) es lo que ocurra en Venezuela. Particularmente estoy convencido que si la balanza de votos puede darle el triunfo, a Trump no le temblará la mano para ordenar una acción bélica para derrocar al gobierno chavista. La estrategia exacta no la conozco, pero sé que el plan existe desde el año pasado y que sólo se espera que llegue el momentum para ser ejecutado. Fundamentalmente un Estado como Florida, con un voto de tradición hispano cubana, sin duda agradecería la acción liberadora con un triunfo en las urnas.
Uno de los fuertes de Trump es el debate. Aquí no hay mucho que especular. Sin duda será muy poco lo que Biden podrá hacer para contrarrestar la andanada de ataques que un histriónico Trump hará durante los tres debates, que expondrá a los candidatos ante millones de electores, en un show electoral que suele ser muy influyente en el voto. Este es otro elemento muy fuerte que puede ayudar a remontar el voto republicano.
De por sí, Joe Biden es un mal candidato. No sólo por la edad, sino porque él siempre fue un hombre poco hábil para expresarse, que suele cometer errores al hablar y con poca capacidad para exponer sus ideas, muchas de las cuales, literalmente, son inentendibles.
Los debates sin duda le darán puntos a Trump, quien suele referirse a su rival como “Sleepy Joe” (“Soñoliento Joe”). Sumado a la debilidad de Biden para los debates, está la contra campaña nacional que ya se inició contra él, y que suma entre otras cosas su muy criticada afición por ser físicamente demasiado “afectivo” con mujeres y niños, al punto de circular videos en los que se le ve realizando caricias y abrazos pasados de tono.
Incluso su hoy compañera de fórmula, Kámala Harris, lo atacó durante las primarias por sus «políticas racistas» y creyó en las acusaciones contra él por presunto acoso a mujeres. Adicionalmente, una mujer que trabajó con Biden hace casi 30 años atrás, lo acusó de haber abusado sexualmente de ella en los pasillos del Congreso. A esto se suman cerca de siete acusaciones contra Biden, por acoso sexual. Algo que será parte de una campaña intensa en redes.
Yendo en un minibus que nos trasladaba a un grupo de empleados de NBC/Telemundo del estacionamiento a las oficinas principales, alguien empezó a hablar de las elecciones y todos estaban callados, hasta que uno confesó que votaría por Trump, e inmediatamente todos (excepto yo, que no voto) confesaron que votarían por Trump.
Las convenciones partidarias suelen ser un factor que define a amplios sectores electorales, aunque esta vez la pandemia parece opacar su impacto. Ocurrió durante la Convención Demócrata, que pasó sin pena ni gloria y con poco impacto, pese a contar con una muy buena cobertura mediática.
La Convención Republicana, se inició este lunes, y durante cuatro días captará la atención de millones a lo largo y ancho del país. Y aunque con mucho menos impacto por tratarse de una convención virtual debido a las limitaciones de la pandemia, se trata de otro factor que suele ser muy influyente en el voto de los estadounidenses.
Sin duda estas elecciones hacen difícil poder asegurar quién será el ganador. Aunque pese a la fotografía de hoy y a que el “Nostradamus” estadounidense da como ganador al demócrata Joe Biden, insisto: creo que Donald Trump volverá a dar una sorpresa.
La importancia para el Perú
En realidad en esta ocasión parece que el Perú le importa más a Estados Unidos que Estados Unidos al Perú. Y esto es algo que se evidencia en la reciente propuesta del Presidente Donald Trump, al nominar a Lisa Kenna como Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria en Perú.
Lisa Kenna, es Secretaria Ejecutiva del Departamento de Estado y Asesora Principal. Anteriormente se desempeñó como Asesora Política en la Oficina del Secretario de Defensa y, previo a ello, fue Jefa de la Sección Política de la Embajada de los Estados Unidos en Amán, Jordania. Kenna ha sido Directora de la Oficina de Iraq en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca tras desempeñarse como Subdirectora de la Oficina Política de Iraq en la Oficina de Asuntos del Cercano Oriente del Departamento de Estado. Sirvió como oficial político/militar en la Embajada de los Estados Unidos en El Cairo, Egipto y miembro del Consulado General de los Estados Unidos en Peshawar, Pakistán. Habla árabe, persa y urdú.
Sin duda el nombrar a una persona de esas cualidades y experiencia para una embajada en Perú, significa que el Departamento de Estado, bajo la administración de Trump, ha puesto los ojos en el Perú por algún motivo.
Según información confidencial, ese motivo nace de varios análisis de inteligencia que revelan que Perú se ha convertido en una zona de alta actividad para para el narcotráfico y un país donde están realizándose operaciones no específicas de células terroristas de Hamas y Al Qaeda junto a Sendero Luminoso, fundamentalmente en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem) uno los valles cocaleros más grandes de Perú y zona de choques periódicos entre militares y columnas armadas de civiles, donde sólo hace unos días un enfrentamiento armado entre remanentes de Sendero Luminoso y fuerzas combinadas del ejército y la policía dejó un saldo de seis muertos; cuatro rebeldes y dos uniformados.
Otro motivo es. Directamente, el impresionante giro que ha dado el Perú en su manejo de gobierno en pocos meses, evidenciándose un claro control e influencia de tendencia izquierdista en el gobierno del presidente Martín Vizcarra, algo que preocupa al departamento de Estado norteamericano, siempre pendiente, aunque lejano, de cómo camina la vida política en la región, más ahora que China, su adversario económico y comercial ha convertido al Perú en su más apetitoso centro de operaciones latinoamericano, con inversiones que sobrepasan los 30 mil millones de dólares.
El tramo final
Este es el panorama electoral estadounidense y su interés para el Perú. No parece que los resultados de las elecciones del 3 de noviembre próximo vayan a influir de forma determinante en nuestro país, pero sin duda hay indicios que apuntan a que el interés de Estados Unidos por el Perú ha comenzado a aumentar.
Veremos si las predicciones de la mayoría se confirman, o si por el contrario Trump logra remontar el mal momento, tal como personalmente creo que ocurrirá.
Miami, Florida, agosto 25 de 2020.
[1] Alan Rivera Prieto es escritor, periodista y empresario.Consultor Internacional en temas de política y economía. Analista Político, ha sido invitado en medios de Estados Unidos y México como CNN, Univisión y Mega TV en Estados Unidos y en los diraios El Norte y El Heraldo de México. Rivera estudió Filósofía en la Pontificia Universidad Católica del Perú, tiene una Certificación en Economía y Políticas Públicas de University of Oxford de Inglaterra y una certificación en Marketing Digital por Cornell University de Nueva York.