Especialistas advierten que el país necesita discutir cómo integrar estratégicamente la inteligencia artificial en el proceso educativo.
Más que invertir solo en infraestructura, el reto es impulsar la innovación y el desarrollo de capacidades digitales en todo el sistema.
Con los debates presidenciales en el horizonte, la educación superior peruana exige abrirse paso en la agenda pública. Aunque en los últimos años las políticas educativas tradicionales han priorizado infraestructura, cobertura y conectividad, especialistas advierten que el siguiente paso debe ser integrar estratégicamente la inteligencia artificial (IA) en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
El sistema de educación superior peruano cuenta con alrededor de 1.7 millones de estudiantes distribuidos en más de 90 universidades licenciadas, según cifras del Ministerio de Educación y SUNEDU. Sin embargo, entre 30% y 40% de los estudiantes abandona sus carreras, principalmente por brechas académicas, dificultades de adaptación en los primeros ciclos y falta de acompañamiento personalizado durante su proceso de aprendizaje.
En paralelo, el uso de inteligencia artificial por parte de los estudiantes está creciendo rápidamente. Según el Reporte de Impacto de la Inteligencia Artificial en la Educación Superior Peruana, elaborado por uDocz, edtech especializada en IA para educación superior en Latinoamérica, el 95% de universitarios ya utiliza herramientas de IA para estudiar, resolver ejercicios o reforzar contenidos fuera del aula.
Sin embargo, el mismo estudio revela una brecha importante: dos de cada tres estudiantes universitarios se declaran insatisfechos con la forma en que sus universidades están integrando estas tecnologías. Mientras los estudiantes adoptan la IA de manera natural en su proceso de estudio, muchas instituciones todavía enfrentan marcos regulatorios rígidos o procesos institucionales que dificultan la experimentación con nuevos modelos pedagógicos.
Para especialistas del sector edtech, el debate público aún no está abordando la pregunta central: cómo el Estado y las universidades pueden convertir la inteligencia artificial en una capacidad educativa estratégica para el país. “El Estado debe liderar el cierre de la brecha de infraestructura tecnológica en escuelas y universidades, priorizando inversiones que habiliten conectividad, herramientas digitales para los estudiantes y una fuerte apuesta por la capacitación docente. Al mismo tiempo, las instituciones educativas deben integrar la IA con criterios pedagógicos que amplíen el acompañamiento y mejoren los resultados de aprendizaje”, afirma Diego Castrillón Dioses, director de alianzas de uDocz.
En contextos de aulas masificadas, los tutores basados en inteligencia artificial complementan a los docentes con una práctica guiada, retroalimentación inmediata y detección temprana de brechas de aprendizaje, sin reemplazar el rol humano del docente. Por ello, en palabras de Castrillón, “el debate electoral debe priorizar incentivos a la innovación para desarrollar capacidades digitales en todo el sistema educativo, más allá del hardware; una regulación equilibrada que proteja a los estudiantes sin paralizar avances educativos; y una transformación en los métodos de evaluación que pase de la memorización a competencias soportadas por tecnología”.
En un mundo donde la IA redefine el empleo, Perú no puede quedarse en infraestructura. La verdadera estrategia nacional debe personalizar la educación, reducir la deserción y alinear todo el sistema educativo a la formación del ser y prepararlo para su interacción en la vida profesional para los próximos cinco años.