Punto de Encuentro

San Isidro: Crecer sin asfixiarnos

20 Febrero, 2026

Nacional

Por: Zuleika Benel Zevallos, regidora de San Isidro


San Isidro crece. Crecen los edificios multifamiliares, crecen los centros financieros y crece la dinámica económica del distrito. Ese crecimiento es positivo: genera inversión, empleo y dinamismo urbano. Pero también trae consigo una pregunta que no podemos seguir postergando: ¿cómo crecemos sin asfixiarnos?
Hoy el problema del estacionamiento ya no es una incomodidad menor. Es una señal clara de que el modelo urbano necesita ajustes. Más autos circulando en busca de un espacio significan más congestión, más emisiones contaminantes y más estrés para el vecino. Resolverlo construyendo más cemento en superficie no es la solución; es repetir la lógica del siglo pasado.
San Isidro necesita una política de movilidad moderna, técnica y ambientalmente responsable.
Primero, debemos implementar un sistema de estacionamiento inteligente que permita una rotación eficiente y reduzca el tiempo que los vehículos pasan dando vueltas innecesarias. La tecnología hoy permite conocer en tiempo real dónde hay espacios disponibles y ajustar tarifas según horarios de mayor demanda. Esto no solo ordena la ciudad; también reduce emisiones.
Segundo, donde sea técnicamente viable, los estacionamientos deben priorizarse en modalidad subterránea y bajo esquemas público-privados, recuperando la superficie para áreas verdes o espacios públicos. Si vamos a intervenir la ciudad, que sea para mejorarla, no para saturarla.
Tercero, es momento de actualizar nuestros estándares urbanísticos. Los nuevos edificios multifamiliares y corporativos deben incorporar infraestructura para bicicletas, espacios para carga eléctrica y planes de movilidad sostenibles. No se trata de frenar la inversión, sino de hacerla compatible con la calidad de vida.
Asimismo, los grandes centros financieros deben asumir corresponsabilidad. Horarios escalonados, incentivos al teletrabajo parcial y transporte corporativo más limpio son medidas posibles y necesarias. El desarrollo económico no puede desligarse del impacto ambiental que genera.
San Isidro tiene la oportunidad de convertirse en un modelo de crecimiento ordenado y sostenible. Ya dimos un paso importante con el transporte eléctrico. Ahora debemos complementar esa visión con planificación urbana inteligente.
El desafío no es elegir entre desarrollo o medio ambiente. El verdadero liderazgo consiste en entender que uno depende del otro. Si seguimos creciendo sin planificación, el distrito perderá aquello que lo hace atractivo: su calidad de vida.
Crecer sí. Pero crecer mejor. San Isidro, ¡te quiero verde!

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