Los garantes y electores que apoyaron la candidatura presidencial de Ollanta Humala, nunca se imaginaron el pobre papel que iba a desempeñar como presidente de la República.
Hoy, 46 meses después, los Vargas Llosa, los Toledo, se “han quedado mudos” ante el desastre económico, social, y moral de este gobierno, que además ha dejado que la delincuencia gane terreno cada día.
Los electores; a quienes les dijo en campaña que primero era el agua y luego el oro, o que sus decisiones serían vinculantes ante cualquier proyecto minero, como el caso de Tía María, por ejemplo; son los que ahora protestan violentamente, causando muertes y destrucción.
“Honestidad para hacer la diferencia”, era el slogan de la campaña del actual presidente Humala; a casi cuatro años del inicio de su gestión, diversos casos de corrupción y negociado comprometen a la primera dama, a sus familiares, a ex ministras, chocherines, operadores políticos, entre otros.
La incapacidad para gobernar, ha hecho que el combate contra la pobreza se detenga bruscamente y aumente la anemia en los niños menores de cinco años (según datos del INEI).
El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) -creado por el gobierno sin planificación ni estudio- no cumple con sus funciones de: “formular, planear, dirigir, coordinar, ejecutar, supervisar y evaluar las políticas nacionales y sectoriales de desarrollo e inclusión social”. Las denuncias periodísticas son una prueba del mal manejo de este portafolio.
La fuga de Martín Belaunde Lossio, cercano colaborador del presidente Ollanta Humala y amigo de la primera dama, es el más grave caso que tendrá que enfrentar la pareja presidencial. Cuando sea capturado tendrá mucho que hablar.
Pero la cabeza de MBL tiene precio y se la puso su ex asesorado, el mandatario Ollanta Humala, quien además, lo llamó delincuente.
Horas después, el cajero de la campaña electoral del humalismo y hoy prófugo de la justicia peruana y boliviana, dio una entrevista y dijo haber sido secuestrado.
“Estaba durmiendo, me despierto, veo a dos personas y me sedan y me secuestran. Luego me escapé cuando el carro estaba en marcha, estoy herido. Me buscan sicarios para matarme”, se escuchó decir a Belaunde Lossio.
La versión de las autoridades bolivianas es que fugó. ¿Quién miente? ¿Acaso creen que los peruanos somos tontos? ¡Por favor arreglen ese libreto! No insulten a la inteligencia de los peruanos.
Como resultado de esta fuga, el presidente Evo Morales cambió al ministro de Gobierno (equivalente al del Interior) responsable del sector y el alto mando de la policía boliviana fue relevada. Además, los policías que lo custodiaban el día de la fuga están en la cárcel. Mientras que en el Perú el presidente Humala no cambia a nadie. ¡Aquí no pasa nada!
Mientras tanto, las protestas y la violencia crece en el interior del país, la delincuencia se apodera de las ciudades, el precio del GLP se incrementa casi 100%, los taxistas reclaman, el balón de gas doméstico se vende hasta en S/ 42.
¿Cuál será el libreto, diseñado por el inquilino de la Base Naval, que utilizará el gobierno para contrarrestar o distraer a los peruanos en los próximos días? Ya lo veremos.