Punto de Encuentro

Reto y respuesta

La mayor muestra de la pérdida de poder del fujimorismo está en la situación en la que se encuentran sus líderes: Alberto Fujimori dependiendo del favor del Presidente Vizcarra para no volver a la cárcel y Keiko Fujimori en prisión por segunda vez en menos de un mes.

Que un juez recusado se a permita ordenar la prisión -dos veces en un mes- de la líder de la oposición es una muestra del poder perdido por el fujimorismo. Que, entre prisión y prisión, Keiko Fujimori haya lanzado un mensaje de rendición frente al Ejecutivo, es una señal de la desesperación que cunde en su organización. Que el Ejecutivo haya ninguneado el pedido de dialogo, nos da una lectura del real peso político de Fuerza Popular.

¿Podrá recuperarse el fujimorismo de la debacle actual?

Fuerza Popular tiene un reto: evitar la división. Es el principal mandato que tiene el comité de emergencia presidido por Miguel Torres. Mantener la bancada parlamentaria sobre los sesenta votos es una tarea difícil y requerirá no solo de buenas maneras, sino capacidad de negociación, un liderazgo democrático e ideas claras respecto a lo que demanda la sociedad hoy. Hoy no tienen eso. Torres ha buscado ser un vocero de Keiko Fujimori, antes que buscar tomar el timón del barco y decidirse a conducirlo en la tempestad. De continuar en ese escenario, lo más probable que antes de lo que supongamos, Fuerza Popular estará dividiéndose.

Es un reto, además, que viene con necesidades. La bancada fujimorista debe mantenerse unida para poder mostrar su peso en la defensa del fiscal de la nación Pedro Chavarry, en la estabilidad de la mesa directiva, en el debate del informe de la comisión investigadora de Lava Jato y en la protección de Héctor Becerril. Los sectores de la izquierda parlamentaria quieren aprovechar la debilidad del fujimorismo para pasarle cuentas pretendiendo imponer su agenda, que tiene respaldo mediático. El gobierno usa a la izquierda como fuerza de choque.

Son días difíciles los que deberá enfrentar el fujimorismo. Con Keiko presa, congresistas que comienzan a aparecer como testigos protegidos, con lo principal de su dirigencia en espera de una sentencia y con sus enemigos políticos en cola para el repase. Deben demostrar voluntad de cambio, pero permanecer firmes en la defensa de sus aliados. Mostrar que pueden recuperar poder, sin ceder en lo fundamental.

Del manejo de esta crisis dependerá no solo la libertad de muchas personas, sino el futuro mismo del fujimorismo como opción política. Estamos advertidos.

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