Punto de Encuentro

Democraticemos nuestras Memorias, Democraticemos nuestra Cultura y nuestra Sociedad

Contra la imposición autoritaria de una sola versión de nuestra Memoria

En septiembre del año pasado, el entonces Ministro de Cultura, Salvador del Solar, decidió de manera acertada la salida del  Historiador Guillermo Nugent del  LUM porque “(el LUM) no debe ser un sitio para el activismo político”… señalando que ese enfoque sesgado de la exposición Resistencia Visual 1992 “Le hace daño al LUM” .

La decisión se fundamenta en el enfoque democrático y abierto que da origen al LUM. “El LUM no busca ser un lugar de certezas o, mucho menos, de “la verdad oficial” en la representación del pasado, porque no es posible coincidir el pasado de la violencia en una memoria única y porque nadie –institución o persona– puede pretender ser la encarnación de “la verdad” o estar dotado de tal encargo por la sociedad.” .

A contrapelo del unilateral enfoque que hace años promueve el historiador Nugent sobre el tema,  el  “LUM se ofrece y presenta ante la sociedad como un espacio de participación” …”que nos permitan construir una narrativa inclusiva para todas y todos los peruanos” … “promoviendo la memoria y el reconocimiento de las víctimas civiles, policiales y militares” …“para ejercer un juicio crítico y objetivo hacia discursos violentistas y autoritarios” .

Recordamos el incidente y los Lineamientos y Fundamentos Conceptuales que dieron lugar a la CVR como al LUM, porque nuevamente afloran voces autoritarias, a raíz de la  Alameda de la Reconciliación –anunciada por el presidente del Congreso, Luis Galarreta–  que tendría como objetivo mostrar a los integrantes de las instituciones castrenses víctimas de las agrupaciones terroristas. 

Contra el propósito mismo de las políticas de recuperación de las Memorias desde el “reconocimiento de las víctimas civiles, policiales y militares”, sectores periodísticos y académicos politizados,  equiparan de manera equivocada al Parque como un “esfuerzo negacionista” que busca  “adulterar la historia” .

El pensamiento y la cultura autoritaria por imponer a la sociedad UNA sola verdad  debe ser enfrentado democráticamente. Por ello, desde el CDS, trabajamos para que La Memoria sea un ejercicio democrático y participativo de construcción de sentido del pasado y afirmamos que:

•                           El pensamiento autoritario no busca debatir sobre el sentido, interpretación de los hechos o mostrar nuevas evidencias y significados. Busca matar simbólicamente a los mensajeros.

•                           La cultura política democrática enseña que no hay una sola narrativa sobre la historia, y que estas varias interpretaciones generan contradicciones y conflictos de interpretación. La labor del Ministro Del Solar fue la correcta: abrir un espacio político para comprender el pasado desde más perspectivas y memorias. Agregar otras miradas y gestionar el debate e incluso el conflicto, como parte de la práctica y cultura democrática, en este caso para poner sobre el tapete nuestras diversas memorias.

•                           El Estado tiene la obligación y el mandato de proteger las varias voces y memorias sobre la tragedia de sangre que asoló a la sociedad peruana,  “respetando la pluralidad de las voces”.

•                           Hacemos nuestro el comentario del periodista  Mirko Lauer en  un artículo del 2009 “Lo inaceptable es el manejo de un doble estándar según el cual unos muertos deben ser recordados y otros olvidados”

•                           Así mismo, siguiendo los Lineamientos del LUM, también creemos que es crucial rescatar las perspectivas del conflicto desde las vivencias de los sectores afectados (víctimas civiles, policiales y militares).

•                           Sólo los ejercicios de introspección al pasado que rescate la mayor cantidad de voces y memorias, podrá generar procesos de reconciliación y reencuentro social.  La reconciliación se dará, sólo a partir del reconocimiento real de las varias perspectivas que existen en la sociedad sobre ese pasado.

Una nota a pie de página: la cultura autoritaria siempre adopta una forma de discurso moral para eliminar al adversario y pretender ponerse por encima de la sociedad e imponer su  “autoridad”. Ese fue el razonamiento “moral” de Sendero Luminoso.

Desde el CDS hacemos un llamado para que democraticemos nuestra cultura, política y sociedad, democraticemos nuestra Memoria, incluyamos las voces de las víctimas, recuperemos nuestra historia y reconciliémonos como sociedad.

 

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