No puedo vivir sin ti. Poco importa si con esta confesión traigo abajo mi imagen de dama segura, independiente y empoderada. Imagino tu ausencia como una cosa sombría y de inmediato entro en pánico. Un día te perdí, ¿recuerdas? Fue terrible, tiemblo al recordarlo y ruego que no se repita jamás. Ante ese infortunio no me quedé de brazos cruzados, hice hasta lo imposible para traerte a mi lado y conseguí que volviera la calma. Te amo smartphone.
En este punto algunos pensarán que estoy locamente enamorada o más loca que enamorada, aunque expertos podrían asegurar que estoy enferma pues el mal que padezco tiene nombre y es "nomofobia". Uno de esos regalos de la era digital que, quizás sin saberlo, adolece la mitad de la población mundial. ¿Qué es? Según especialistas, hablamos del miedo irracional a estar sin teléfono celular.
El término, acuñado en el 2011 gracias un estudio en Reino Unido, proviene del anglicismo “nomophobia” (no-mobile-phone-phobia) que en español podemos traducir como fobia por no tener teléfono celular. Algunos años han pasado pero esta dependencia tecnológica persiste y sus síntomas son bastante claros. Yo me revisé y hoy puede ser tu turno. Si al estar sin celular sientes ansiedad, stress, nerviosismo, inestabilidad, agresividad, dificultad para la concentración o todas las anteriores levanta la mano y di "Yo soy" (nomofóbico).
Yola Polastri lo supo desde siempre y lo dijo en una canción "el telefonito es una necesidad". Por eso lo buscas en la cartera o en el pantalón cada cinco minutos, llevas tu cargador a todos lados, te mueves de un lugar a otro si no tienes señal, te encomiendas a cualquier santo para que los choros no te arrebaten ese tesoro, sientes ansiedad en lugares como bancos, cines y teatros; y eres capaz de regresar a casa por él, así esto implique bajar de la combi, enfrascarte en el tráfico y llegar tarde al trabajo.
Según un estudio de la firma eMareter, nuestro país cerrará el 2015 con 7,1 millones de usuarios de smartphones. ¿Cuántos de ellos se convertirán en nomofóbicos?, ¿cuántos harán un alto a la dependencia de su dispositivo? y ¿dónde te ubicas tú? Algunos dicen que el teléfono es la extensión de tu mano pero en mi caso el artefacto y yo somos uno. Y si la vida lo permite o no consigo pronta ayuda psicológica seguiremos así por mucho tiempo. Espero que no.
@Mirthaibanez