Punto de Encuentro

Canasta de deplorables

20 Septiembre, 2016

Franco Germaná

Siempre es interesante estar al tanto de la política internacional. En la sociedad globalizada de hoy, las distancias se acortan, la información viaja mucho más rápido y más lejos, las personas se desplazan con más facilidad y las economías son interdependientes. Por ende, no deberíamos estar del todo ajenos a las políticas que adopten diversos países porque estas pueden impactar al Perú. Por esa razón, he venido siguiendo con atención la campaña presidencial estadounidense y me he llevado varias sorpresas.

Una de ellas, es que esta no es una campaña normal. Donald Trump ganó sorpresivamente las primarias del Partido Republicano, tras adoptar una estrategia de campaña que lo posicionó como outsider. Esta consistió, entre otras cosas, en lo siguiente:

1)     Promocionar su imagen de businessman exitoso y gran dealmaker ajeno a la política.

2)     Decir sin filtro lo que piensa así sea políticamente incorrecto (su forma de honestidad).

3)     Encausar la decepción de muchos estadounidenses que sintieron que la clase política tradicional (Demócrata y Republicana) les había fallado para luego prometerles que él haría resurgir su país. Esto lo supo sintetizar con la genial frase: “make America great again”.

4)     Financiar su propia campaña. Para sellar su imagen de independencia respecto de los poderes económicos que él acusa que manejan a los políticos tradicionales, Trump, aprovechando que es billonario, repitió constantemente que él se autofinanciaría su campaña para deberse solamente al pueblo.

Con esta fórmula, venció a más de 15 políticos profesionales que luchaban por la nominación Republicana. No obstante, su retórica subida de tono principalmente en contra de la inmigración mejicana, si bien no lo dañó en las primarias, le están causando problemas con el voto latino en las generales contra la candidata Demócrata Hillary Clinton.

Otra de las tantas sorpresas, es el nivel de agresividad verbal al que ha llegado el enfrentamiento entre Trump y Clinton. Expresiones altisonantes vienen y van de un lado a otro, algo a lo que la población lamentablemente ya se ha acostumbrado. Sin embargo, la semana pasada Hillary Clinton llevó estas expresiones a otro nivel porque en un acto público, llamó a la mitad de los votantes de Trump: “una canasta de deplorables” (a basket of deplorables). En efecto, la cita exacta es la siguiente:

Saben, siendo groseramente generalista, ustedes pueden poner a la mitad de los seguidores de Trump, en lo que yo llamó la “canasta de los deplorables”. ¿Cierto? El racista, sexista, homofóbico, xenofóbico, islamofóbico, como quieran llamarlo. Y desafortunadamente hay gente así y él los ha levantado. Él le ha dado voz a sus páginas web que antes solo tenían 11 mil personas, ahora 11 millones. Él twitea y retwitea su retórica su retórica ofensiva, odiosa y malintencionada. Ahora, algunas de esas personas son irremediables, pero por suerte no son Estados Unidos.

Ella ha violado una de las leyes de la política: se puede atacar al oponente, pero nunca a sus votantes. La lógica de esta máxima es que un político puede discrepar ferozmente con las ideas del contrario y puede atacarlas, incluso se permite que este ataque actitudes y comentarios de su oponente; no obstante, nunca debe atacar a los votantes de aquél. Esto se fundamenta por dos razones.

1)     Las personas son libres de votar por quien mejor estimen conveniente, sin temor a ser etiquetados con adjetivos negativos por su elección.

2)     Un político no debe insultar a los votantes del contrario porque si resulta electo, él será el gobernante de todos, tanto de sus votantes como los del contrario que alguna vez insultó.

¿Este exabrupto dañará la campaña de Hillary? Mi respuesta es un rotundo sí, aunque no sé si será su bala de plata. El contexto actual no pinta bien para ella. Además de este desafortunado comentario, la diferencia porcentual nacional en las encuestas se ha reducido a menos del 5% y ella está en el ojo público por dudas sobre su estado de salud (ha suspendido su campaña por tener neumonía y salió a la luz un video en el que se desmaya al salir del evento que conmemoró los atentados terroristas del 11 de septiembre).

El antes y el después de las elecciones, lo marcará el primer debate presidencial del 26 de este mes, en el que desde ya les digo que están aseguradas más frases para el recuerdo.

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