Soy hombre, joven, independiente, gordito, tengo pelo verde, aretes y toco guitarra. Adivina adivinador, ¿quién soy yo?... Soy el Primer Ministro del Perú.
PPK me despistó. Debo reconocer que cuando nos describió inicialmente a su Premier en base a su edad, filiación política y peso, empecé a ensayar nombres y posibilidades con amistades. No obstante, cuando nos describió su look y dotes musicales, me di cuenta que nuestro presidente electo nos había jugado una broma. Le salió bien, ser político no implica ser serio y parco, no hay que ser tan puritanos.
El tema de fondo sigue en pie, ¿quién será el próximo Premier? Ahora mismo, mientras redacto esta columna, les aseguro que hay varios cientos de personas tratando de acercarse a PPK o a alguien cercano a él. Buscan números, mails, se infiltran en reuniones, lonches, mesas de trabajo, se tratarán de meter hasta por la ventana, con tal de entrar en la ansiada lista de nominados, recordemos también que necesitamos 18 nuevos Ministros.
¿Qué le conviene al país? Amigos, ese es otro cantar totalmente distinto. En mi opinión, PPK debe ser realista y saber que con solo 18 congresistas, en su gobierno y especialmente en esta primera etapa postelectoral, necesitará entenderse con las demás fuerzas políticas en el parlamento. Eso no significa, venderse o desfigurarse, eso es democracia. Con esta premisa, concuerdo con las voces que señalan que su primer gabinete debe estar al mando de un Premier que sea un político sumamente hábil, experimentado y no una figura controversial o inexperta. Creo que con esta fórmula, nos podremos evitar meses y años quizás de enfrentamientos y vendettas.
¿Se sabe quiénes serán? Realmente, creo que a estas alturas ni PPK lo tiene del todo claro. La política puede ser en ocasiones el mundo de lo probable, de la incertidumbre, en donde lo blanco es negro y lo negro es blanco, de las historias que pudieron ser y nunca fueron.