A propósito de las declaraciones vertidas en un medio de comunicación por Gonzalo Aguirre, en el cual señaló que una de las propuestas de gobierno de la organización política “Todos por el Perú” -del cual es fundador- sería flexibilizar la normativa de los despidos, la contratación, las AFP; es conveniente explicar que la promovida flexibilización supondría el recorte de derechos laborales que han sido conseguidos en diferentes luchas sociales a lo largo de la historia.
La primera gran conquista en materia de derechos laborales en el Perú fue en 1919, año en el que se consiguió la ley general de 8 horas de trabajo con la colaboración de la Federación de Estudiantes del Perú (FEP) conducida por Victor Raúl Haya de la Torre. Este acto significó el inicio de una lucha incansable por el reconocimiento de otros derechos y por el respeto irrestricto de los trabajadores.
Antes de comentar la propuesta de “Todos por el Perú”, es necesario señalar que nuestra legislación reconoce la estabilidad laboral relativa, esto es cuando la reparación que percibe el trabajador como consecuencia de un despido es una indemnización económica; a diferencia de la estabilidad laboral absoluta, la cual supone la reposición del trabajador en su empleo.
De la propuesta se puede deducir que se pretende “legitimar” el despido arbitrario, aquel sin expresión de causa, con la finalidad de que el empleador tenga la facultad de prescindir de los servicios del trabajador sin requerir una motivación suficiente y necesaria para ello. Dicha medida significaría un beneficio económico para el empleador, ya que no asumiría el costo de la indemnización, sino tan solo los beneficios sociales.
Por otro lado, respecto a la flexibilización en la contratación estaríamos ante nuevas modalidades de trabajo, las cuales dejarían abiertos flancos de desprotección y precarización, que supongan menos obligaciones para el empleador, como fue la “Ley Pulpín” en su momento.
El discurso de la flexibilización laboral tiende a ser engañoso, puesto que no se conocen los alcances reales y suelen beneficiar a unos cuantos en desmedro de la mayoría. No se puede permitir que con el afán de favorecer a las élites minoritarias se ponga en discusión derechos laborales que han sido conseguidos con el esfuerzo y lucha de los trabajadores a lo largo de la historia.
“El Obrero tiene más necesidad de respeto que de pan” Karl Marx