Las buenas cifras de desarrollo económico y social que el Perú ha alcanzado en la última década –especialmente en el Gobierno anterior- no debe ocultarnos que también se viene incubando una situación social de emergencia: los adolescentes y jóvenes que no estudian ni trabajan. Los medios de comunicación y la opinión pública casi sólo observa las señales de violencia mayor, cuando verifica que cada vez son más los adolescentes involucrados en asaltos, sicariato, pandillas, etc. La mayoría de ellos no están trabajando ni estudiando.
Los “nini” son un sector poblacional joven que no se dedica a la actividad académica ni tampoco posee empleo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su último informe “Trabajo decente y Juventud en América Latina” fija el rango de edad para este grupo entre los 15 y 24 años.
La gestación de un NINI se da desde una familia desestructurada. “Los adolescentes de 12 a 14 años que se encuentran en situación de abandono, que son golpeados o abusados sexualmente por un familiar cercano, tienden a iniciarse en la delincuencia, siendo los problemas antes mencionados factores condicionales para ello. Ante la falta de afecto que no encuentran en el hogar se refugian en pandillas”. Afirma la licenciada Lila Gil jefa del departamento de MAMIS del HAMA.
La mayoría de los denominados NINIs son jóvenes con problemas de comunicación y afecto en sus familias, tienen serias dificultades para establecerse metas personales y elaborarse un Proyecto de Vida (donde –dicho sea de paso- fracasaron tanto la familia como la escuela secundaria pública tradicional, por su incapacidad de brindarles orientación y consejería real partiendo de sus problemas cotidianos), tienen también serias dificultades para participar en esferas organizadas de su comunidad (donde también casi no se da acogida a los jóvenes, pues en el Perú las dirigencias comunales en promedio se están acercando a la 3ra edad) lo que les limita el acceso a espacios de socialización e integración social. Esta situación, los vuelve vulnerables a influencias de grupos contraculturales y delictivos, que los incentivas, en sus propios barrios, a adoptar comportamientos de riesgo para su desarrollo personal (consumo de drogas, embarazos tempranos, consumo temprano de alcohol), como comportamientos que pueden entrar en conflicto con la Ley (peleas entre pandillas de barrios distintos, barras bravas, asaltos al paso, etc.)
La OIT en su informe advierte de un problema de género propio de los patrones culturales de cada país. También resalta que en el Perú los jóvenes provenientes de familias en situaciones de pobreza se vuelven emprendedores, en su mayoría, por necesidad.
Es importante señalar, que el Perú y América Latina tienen en los NINIs el principal factor de reproducción intergeneracional de la pobreza. Los NINIs son un problema social relevante.
¿Qué hacer?
La respuesta es generar políticas públicas en favor de los adolescentes y jóvenes en situaciones vulnerables, que sean preventivas de generación de más NINIs. Estas políticas deben tener una estrategia nacional y una aplicación local (el Municipio distrital)
En esa línea, el país necesita la creación de un Ministerio de la Juventud que diseñe, promueva y articule con los Municipios y colegios, intervenciones que brinden a los adolescentes y jóvenes tres servicios:
A manera de ejemplo, sólo para desarrollar el último punto sobre emprendimiento, se puede iniciar en los colegios con la implementación del curso Gestión Empresarial, donde se toquen diversos temas como la formación y legalización de empresas, entre otros.
Otra alternativa –sobre el último punto- es el desarrollo de programas de Capitales Semilla, con el fin de estimular la creación de una nueva corriente de empresas. También se podría comenzar en un plan nacional de emprendimiento y formación laboral focalizado en cada región, para ayudar al desarrollo de la propia comunidad, en asocio con el sector privado.
La nueva política que el país necesita, significa que impulsemos un Shock social en favor principalmente de los adolescentes y jóvenes del país. El plan “Perú Rumbo al Bicentenario” debe ser el plan de los jóvenes dueños de su propio destino.