Cumplir 100 años no es poca cosa, menos cumplirlos con la lucidez y facultades intactas, el reconocimiento de todo un pueblo y sobre todo de los adversarios que nos pone en el camino la vocacíón de hacer política, pero esa de a de veras, esa con P mayúscula.
Hoy 15 de julio, cumple un centenar de años, el reconocido periodista, poeta, educador y luchador social, Don Juvenal Ñique Ríos, uno de los oradores preferidos y gran amigo del líder histórico del Partido Aprista, Víctor Raúl Haya de la Torre. Don “Juve”, como le dicen de cariño sus familiares y amigos, es una persona sencilla y a la vez extraordinaria, con un bagaje y cúmulo de experiencias bien ganadas.
Ha sido docente y Secretario General de la Escuela Normal Superior Indoamérica (Trujillo, 1967-1969), así como de la Escuela Normal Superior Carlos E. Uceda Meza (Trujillo, 1966-1969). También se ha desempeñado como docente y Secretario General en el Colegio Instituto Moderno (Trujillo, 1953-1967). En mérito a su tarea como educador, la Escuela Normal Superior Carlos E. Uceda Meza, y el Colegio Instituto Moderno lo reconocieron con Medalla y Diploma de Honor. Ha sido miembro del Instituto Latinoamericano de Integración y Desarrollo, institución que en mérito a su tarea como educador y promotor de la integración latinoamericana, lo reconoció con medalla de honor en el año 1978. Entre 1962 y 1986, se desempeñó como administrador y jefe de relaciones industriales de la Empresa Cassinelli S.A. Durante esa época fue elegido como presidente de las Comunidades Industriales a nivel nacional.
Entre los años 1985 y 1990, se desempeñó en el cargo de subprefecto del departamento de La Libertad. En el año 1992, se incorporó a la Universidad César Vallejo, desde entonces se desempeñó como conferencista en la Cátedra Vallejo e integrante del equipo responsable de la Hemeroteca de la Universidad César Vallejo (Trujillo). También ha sido investigador del Instituto de Investigaciones de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y Psicología de la Universidad de San Martín de Porres (Lima), entre los años 1998 y 2007. En agosto del 2006, el Gobierno Peruano, mediante Resolución Suprema N° 0426-2006-IN lo nombró Prefecto Honorario del Departamento de La Libertad, reconociendo y destacando su trayectoria como escritor, investigador y educador que ha contribuido al mundo académico y cultural del departamento de La Libertad y del país en general. El año 2010, en reconocimiento a su labor como maestro y su vida ejemplar al servicio del pueblo, el Ministerio de Educación le otorgó las Palmas Magisteriales en el Grado de Maestro.
Su labor como periodista la ha desarrollado en medios de prensa, regional, nacional e internacional, lo que le ha hecho merecedor de la Gran Orden Chan-Chan en el Grado de Gran Oficial, otorgada por el Gobierno Regional de La Libertad; y la Medalla de Honor y Diploma de la Ciudad de Trujillo conferida hasta en dos oportunidades por la Municipalidad Provincial de Trujillo. En el año 1997, fue reconocido como Amauta del Periodismo, por el Colegio de Periodistas del Perú. En julio del 2011, el Congreso de la República lo condecoró con la Medalla de Honor del Congreso destacándolo como educador, periodista y luchador social. Sobre su obra poética escrita en las prisiones políticas de finales de la década de los años treinta y principios de los cuarenta del siglo XX; Johan Leuridan Huys, ha sostenido: “El tono de sus escritos es el de su voz y el de su agitada existencia. Simple, recia, clara, la poesía de Juvenal Ñique Ríos,… no necesita de traducciones o interpretadores. Es simplemente, la palabra, el grito de un ser humano que, como muchos espera un mañana mejor para su patria… por otro lado, confirma y complementa algo de sobra sabido; que los peruanos parecen haber sido dotados para transformar el sentimiento auténtico en poesía”.
Oscar Juvenal Ñique Ríos, se incorporó al Partido Aprista Peruano, desde su adolescencia. Allí formó parte del primer cuadro de fajistas de este movimiento político en la década de los años 30 del siglo XX. Durante la década del cuarenta y cincuenta del mismo siglo, compartió la responsabilidad de organizar el partido aprista en el norte del país, por entonces integró cuadros dirigenciales del APRA junto a Antenor Orrego Espinoza, Alfredo Tello Salavarría, Luis Heysen, Julio Garrido Malaver, Julio Galarreta Gonzales, Luis Cáceres Aguilar, Oscar Idiáquez Ríos, entre otros connotados personajes.
Por sus ideales sufrió persecución y prisiones políticas, entre los años 1939 y 1952.
Sobre los movimientos políticos, sostiene: “Todo movimiento político que se proponga luchar o trabajar por el bien del pueblo y el destino de los seres humanos debe de inspirarse en el cristianismo. Hay que tener muy presente que Jesús es el más grande revolucionario de todos los tiempos. Él con su sacrificio dio una nueva dimensión a la esperanza y al dolor. En Él la fe y el amor alcanzan su máxima expresión.”
Por una sólida amistad que me une con su hijo Oscar, con quien compartimos la apasionada vocación docente universitaria, es que tuve acceso a un poemario inédito de Don “Juve”, se trata de un conjunto de versos que debe haberse comenzado a escribir entre los años 1952 y 1956 (probablemente). Se han encontrado tres versiones, una más con trazos de corrección de 1983 y la última corrección está en documentos correspondientes al año 1996. El conjunto de versos se llama CONFESIONES, de allí he tomado los siguientes fragmentos:
1 Incomprendido mi silencio, incomprendida mi tristeza, incomprendida mi humildad... incomprendida mi material pobreza, vivo mi soledad inmensamente. Nada digo de mis hondas caídas, nada. Nada digo de mis lágrimas, nada de mis penas... ¡nada! Vive mi corazón devotamente, a pesar de sus intensos sufrimientos y de su fatiga otoñal, auroleada. Florece mi orfandad en el crepúsculo, florecen recuerdos en mi otoño.
2 Aunque la tarde muera y muera el sol en lontananza, aunque las sombras crezcan más allá de mi existencia, no morirá mi fe ni mi esperanza -ignita luz nutriéndose en mi esencia- Y cuando la adversidad se ensañe esgrimiendo sus garfios tenebrosos contra el hombre redimido, redivivo, despertarán auroras, florecerá el amor, renacerá mi palabra al rojo vivo.
3 Y cuando mi último aliento descienda con mi voz a lo insondable, cuando mi cuerpo deje de latir en las riberas silentes de lo inerte, aún no habré terminado de vivir no obstante la presencia de la muerte. Al desaparecer mi alma al infinito, alguien recogerá fragmentos de mi lira para guardarlas en cofre de amaranto, con la ternura viva de mi llanto, con el eco amoroso de mi canto y con el amor eterno que me inspira.
4 Aflorarán mis lágrimas sin quejas, se nublarán mis ojos fatigados, seguirán sangrando mis heridas. Mi voz y mis latidos descenderán a supremas honduras buscando sus orígenes. Yo, siempre estaré presente amaneceré con el alba y sus fulgores, estaré en el beso primigenio de la brisa, en la polifonía de pájaros cantores, en el telúrico paisaje que desliza suavidades excelsas de aromas y colores. Estaré en el mensaje de la aurora, creceré en la penumbra, aletearé entre las sombras, en fin..., esteré presente a toda hora, avivando recuerdos, dialogando en secreto con el tiempo.
Los 100 años del Patriarca de la Democracia, Don Juvenal Ñique Ríos han concitado la atención del pueblo de Trujillo, que ha sabido reconocer la vida austera, humilde que ha llevado con dignidad a través de estos 100 años el líder e importante referente del partido de la estrella. Ayer martes 14 de julio a las 7:00 p.m. en el Teatro Municipal de Trujillo se realizó una ceremonia de gala en homenaje al centenario del nacimiento de éste ilustre personaje de la historia liberteña y peruana, que ha sabido mantenerse en el quehacer de la vida pública con lealtad, valentía y honestidad.
Desde ésta tribuna, la de un socialcristiano comprometido con el Perú, larga y próspera vida a don Juvenal Ñique Ríos.