Desde marzo de este año, en el mes que empezó la pandemia -según el Gobierno, porque no se dieron cuenta que había empezado en China 3 meses antes- se cerraron las escuelas y centros educativos.
El cerrar las escuelas y centros educativos, tiene como objetivo que los estudiantes no se junten en un lugar cerrado y así evitar el contagio, porque son lugares donde las personas conviven no solo en los salones de clase, sino en las áreas comunes, el patio, los baños, la tiendita, cafetería, comedor. El que los niños y niñas, adolescentes y jóvenes asistan a un centro de enseñanza o colegio, no sólo los pone en riesgo a ellos, sino a sus padres y familiares.
Todas las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud van enfocadas en un confinamiento o, en caso de requerir salir, tengas una distancia segura de 1.5 metros, “susana distancia” como decimos en México.
Con motivo de la pandemia que se vive actualmente, en México se ha decidido que las clases sean en línea, aunque en realidad son en televisión; el Gobierno llego a varios acuerdos con las televisoras más importantes del país, tales como Televisa o TV Azteca.
Después de varios meses de verificar que los números de contagios y de fallecidos no han disminuido, tristemente, el Gobierno tiene la labor titánica de reiniciar clases, es decir, de continuar con el plan educativo del país, pero sin poner en riesgo a la población, que no son sólo los niños y niñas, lo son además los maestros, las personas de limpieza, del comedor, de los negocios que existen dentro de los centros educativos.
Por lo anterior, es que, suena plausible en un inicio que las escuelas sean cerradas y las clases se continúen en línea y en la televisión. Sin embargo, no debemos perder de vista que ir a la escuela, no sólo tiene como objetivo el enseñar conocimientos a los alumnos, sino que tiene una función de desarrollo social.
Al ir a la escuela te desenvuelves, haces amigos, juegas, haces bromas, te molestan, la escuela es una primera muestra de lo que será la vida de adulto. El acatar instrucciones, el convivir con otras personas, ya sea que te caigan bien o mal, todo eso genera que la personalidad de las personas se vaya formando.
El tener clases en línea, no es lo mismo que estar en un salón rodeado de tus compañeros, la atención que se pone no es la misma y; el seguimiento por parte del profesor se vuelve mucho más complicado porque en varias ocasiones no verá ni siquiera la cara del alumno, se limitará a leer sus mensajes enviados al chat de la clase.
Lo dicho es evidente, porque mediante el uso aplicaciones se pueden realizar presentaciones e interactuar, mas no estamos en un salón de clases con todo lo que conlleva, el pizarrón, el mapamundi, los libros; la atmósfera que pretende promover el aprendizaje y una atmósfera educativa.
Por último, debemos tomar en cuenta que, al tener clases en casa, es necesario tener una computadora o televisión que, aunque suene irrisorio, hay personas que lamentablemente no cuentan con computadoras con cámara o funcionales. El mismo problema sucede para personas con 2 o más hijos, que necesitarán varias televisiones o computadoras y que aparte requerirán una conexión a internet estable y buena (lo cual en ocasiones es imposible y en otras, es costoso), para que el video y el sonido no se trabe.
Aunado a todo lo anterior, al tener clases en casa, cada alumno tendrá distracciones distintas, tales como el perro, el sonido de la licuadora, etc, y eso sin valorar, que el Internet falle y la imagen se congele o no se escuché claramente lo que dice el profesor.
No debemos olvidar que los estudiantes de hoy son el futuro del país y, si no los preparamos, las consecuencias serán pagadas años después, la iniciativa de empezar clases en línea es un gran esfuerzo, pero como todo esfuerzo debe ser evaluado y modificado en caso de ser necesario, para que cumpla su objetivo.