Punto de Encuentro

Digresión

Definir la filosofía es una tarea interminable. No solo por la vasta historia a la que se tendría que hacer referencia, sino que cada definición responderá al carácter de quien define. Pero ocurre un dilema que los intelectuales que se dedican a la filosofía tienen a bien señalar, la definición está influida por el punto de vista del sujeto; es decir, si la definición deviene de la “imposición” europeizante, o más bien, brega por que la definición sea el resultado de una visión propia (un “nosotros” latinoamericano).

Los conceptos de “enajenación”, “reconocimiento”,  y el temperamento político del intelectual acompañan este dilema. Aunque si aludimos al hecho de que una definición implica una toma de postura ante la realidad, definir filosofía bajo el canon marxista implicará, entonces, concebir a la teoría y la praxis como ejes rectores de la existencia. También, si se concibe la filosofía como realización de la virtud espiritual, ello se acercaría más a la orientación nietzscheana de la vida humana.

No obstante, hay que recordar que las revoluciones que reivindicaron los derechos de los trabajadores sostenìanse ideológicamente, con el anarquismo, el fascismo, marxismo, leninismo, etc. Hoy, si bien la reivindicación social solo indirectamente alude a un corpus ideológico, los avatares de la filosofía no deben estar divorciados de la organización política. Concebir la política solo en su aspecto pragmático, equivale a soslayar la riqueza del debate y el intercambio de las ideas entorno a la consecuencia política.

Finalmente, la filosofía puede ser el oficio de un solitario, sin las inquietudes que conllevan el poder. El hombre ha nacido para elegir solamente. Sentencia filosófica: Todo hombre selecto aspira instintivamente a tener un castillo y un escondite propios donde quedar redimido de la multitud, de los muchos, de la mayoría, donde tener derecho a olvidar, puesto que él es una excepción de ella, la regla «hombre»: - a excepción únicamente del caso en que un instinto aún más fuerte lo empuje derechamente hacia esa regla, como hombre de conocimiento en el sentido grande y excepcional de la expresión. (Nietzsche: Más allá del Bien y del Mal)

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