Por Antero Flores-Araoz
Este domingo se realizarán en nuestra patria las elecciones tanto regionales como municipales, y respecto a estas últimas las provinciales y distritales.
¿Serán unas elecciones de ensueño? La respuesta es clara y contundente: de ningún modo, más diríamos que son elecciones somnolientas, que nos adormecen, que no hay interés en ellas, que son aburridas, irrelevantes, anodinas y cuantos adjetivos similares se les podría ocurrir.
Muy probablemente la causa del desinterés ciudadano se debe a que siendo las elecciones generales -para plancha presidencial, Parlamento Nacional como también Parlamento Andino, cada cinco años - y las elecciones regionales y municipales cada cuatro años, en este año 2026 y luego de varios años coinciden todos esos procesos electorales.
Las elecciones presidenciales y congresales de este año, llevadas en abril y junio último, han consumido el íntegro del interés ciudadano en la política electiva y han dejado a las elecciones regionales y municipales absolutamente huérfanas.
La orfandad a que nos referimos tiene diversidad de causas. La primera de ellas, como hemos señalado, es porque se consumió el interés político, porque los partidos que tenían raigambre municipalista como el APRA, el PPC y Acción Popular, por el penoso resultado que tuvieron en las elecciones generales, sus militantes aún no se recuperan de ello y, lo que es peor, que los gobiernos locales que concluyen gestión, no les han dejado recursos ni para el té y tampoco han hecho absolutamente nada para paliar los efectos del cambio climático agravado con el “Fenómeno del Niño” que está en nuestras puertas.
Con lo del Fenómeno del Niño a las siguientes autoridades regionales y locales, les pasa lo mismo que aconteció con Keiko Fujimori, esto es que los gobiernos nacionales que la precedieron no hicieron nada para paliar o morigerar sus destructores efectos.
Además, la campaña electoral, que felizmente ya culminó, ha sido aburrida, aletargada, adormecida, insulsa, que contagió hasta a los desabridos debates, aunque debemos señalar que hubieron candidatos que por su experiencia partidaria -los menos por cierto- plantearon algunas propuestas de interés vecinal.
Algunas cosas de la campaña electoral municipal han causado, sino interés, por lo menos extrañeza pues no se sabía si el candidato principal quería ser Presidente de la República, Senador, Alcalde o simple primer regidor, que es la denominación que también recibe el Teniente Alcalde.
Hasta el momento en que fue redactada esta columna, el Jurado Nacional de Elecciones no se había pronunciado sobre si fuese ganador quien postula a la primera regiduría de la capital de la República, le entregaría las credenciales de alcalde metropolitano por no existir en la respectiva lista tal cargo. En adición el artículo 194 de la Constitución prohíbe la reelección inmediata de alcaldes.
Como si todo lo dicho fuese poco, les decimos que hay más, pues uno de los principales diarios de Lima ha publicado que el ratio de candidatos a alcalde que tiene antecedentes judiciales condenatorios por delito doloso, respecto al número total de candidatos ediles, es bastante elevado.
A ello se suma que en los paneles de uno de los más significativos candidatos, se ha colocado una conocida interjección, innecesaria claro está, aunque reconocemos que un “carajo” a tiempo podría tener buenos resultados.
Como cereza en torta, si hacemos un recorrido por los distritos de Lima Metropolitana, encontraremos que todas las candidatas a alcalde de Alianza para el Progreso, que lidera César Acuña, lucen excelente, o que demuestra por lo menos su buen gusto, pero si hay dudas sobre si la candidatura es edil o se trata de un concurso de belleza.