La primera encuesta de opinión pública de DATUM (domingo 9 de agosto en El Comercio), sobre la gestión de la Presidenta Keiko Fujimori, nos permite realizar algunos apuntes iniciales que resultan relevantes, enfocándonos en seis interrogantes / respuestas de la encuesta, y partiendo como premisa de los resultados que ella obtuvo en la primera vuelta (17,19% de los votos válidos) y en la segunda vuelta (50,13% de los votos válidos), y del antivoto que el fujimorismo generaba, 64% en febrero 2026 y 44% en mayo 2026 (IPSOS): 1. En general, aprobación de 60% y desaprobación de 24%. 2. Aprobación de 71% en el segmento de 18 / 24 años, y desaprobación del 18%. 3. Aprobación en todas las regiones, incluyendo el Sur con 44% y desaprobación de 39% en contra. 4. Optimismo del 62% y pesimismo del 32%. 5. Confianza en que impulsará la inversión privada 71%, generará más empleo en el país 66%, mejorará la economía 65%, pondrá orden en el país 62%, reducirá la delincuencia 60% y reducirá la corrupción 51% (principal talón de Aquiles del fujimorismo). 6. El 67% está a favor de que el Congreso le otorgue facultades legislativas al Ejecutivo, y 24% se manifiesta en contra.
Hay una coherencia en los porcentajes, entre la Aprobación obtenida, el Optimismo y la Confianza que genera el comienzo de la gestión presidencial de Keiko Fujimori, y consecuentemente, un alto apoyo (67%) de la población, para que el Congreso le otorgue la delegación de facultades legislativas al inicio de su gobierno. Ahora, y como lo planteé en un artículo anterior, veremos qué tipo de oposición prevalece: ¿una radical y visceral “per se”, o una oposición con cálculo político y racional? La primera, persistiendo aún con el eje fujimorismo / antifujimorismo, o la segunda, reinventándose para encontrar otra bandera política que supere el “Keiko no va” y “fujimorismo nunca más”. De acuerdo a los resultados de la encuesta de DATUM, todo indicaría que el antifujimorismo sigue disminuyendo, y muy sugerente (aún es prematuro inferir) que 24%, es el mismo porcentaje de desaprobación presidencial y de rechazo a que el Congreso le otorgue facultades legislativas al Ejecutivo.
Comunicacionalmente, el nuevo gobierno fujimorista está mostrando la situación lamentable de cómo se encuentra el Estado, en todos sus sectores. Y por eso, los diferentes Ministros están brindando entrevistas con sus diagnósticos, y los objetivos y plazos para generar mejoras tangibles y cuantificables. Percibo, que tanto la Aprobación, como el Optimismo y la Confianza, no van de la mano del “inmediatismo”, es decir, exigir soluciones rápidas y totales, frente a problemas tan profundos y estructurales como la inseguridad ciudadana, la corrupción y el pésimo sistema de salud. Pero sí será una exigencia, la actitud proactiva de la Presidenta Fujimori y sus Ministros para ir generando cambios positivos en la gestión de gobierno, y además una cercanía y empatía con la población, para consolidar la Confianza y mantener el Optimismo en el nuevo Ejecutivo que se está estrenando.