El anuncio presidencial del aumento del salario mínimo ha generado diversas reacciones. Los portavoces de los sectores empresariales, como típicamente suelen hacer cada vez que se discute un aumento de la remuneración mínima, han advertido que subir el salario empujará a más trabajadores hacia la informalidad. Sin embargo, un nuevo estudio sobre este tema en Brasil ha llegado a un hallazgo que lo cuestiona.
En Minimum Wages and Informality, publicado en julio 2026 en la National Bureau of Economic Research, los economistas Ellora Derenoncourt, François Gerard, Lorenzo Lagos y Claire Montialoux estudian uno de los mayores incrementos del salario mínimo experimentados por Brasil durante las últimas décadas. Entre 1999 y 2009, la relación entre el salario mínimo y el salario mediano de los trabajadores formales brasileños pasó de 34 % a 58 %. Y esto ocurrió en una economía donde alrededor del 46 % de los trabajadores se encontraba en la informalidad.
Brasil ofrece, por tanto, una especie de laboratorio natural para responder a la pregunta: ¿qué ocurre con los trabajadores informales cuando el salario mínimo aumenta considerablemente?
La explicación teórica tradicional suele suponer dos mercados separados: uno formal y otro informal, en el que los trabajadores formales reciben sus derechos mientras que los informales quedan fuera de ella.
Pero los mercados laborales reales no funcionan necesariamente de esa manera.
Una empresa formal puede contratar simultáneamente trabajadores formales e informales, lo que genera que un trabajador puede pasar varias veces de la formalidad a la informalidad a lo largo de su vida laboral. Esto significa que el salario que paga el sector formal puede influir en el salario que termina recibiendo un trabajador informal.
Supongamos que un trabajador gana S/ 1,000 trabajando informalmente, pero tiene posibilidades razonables de encontrar un empleo formal que paga S/ 1,200. Si el salario mínimo aumenta y esos empleos formales comienzan a pagar S/ 1,500, la posición negociadora del trabajador cambia, aunque continúe siendo informal.
El empleador informal también lo sabe. Por tanto, si quiere retener al trabajador tendrá que compartir, al menos parcialmente, esa mejora en las oportunidades disponibles fuera de la empresa. En economía este mecanismo se le denomina outside options.
Adicionalmente el estudio encuentra dos mecanismos relevantes: i) La fiscalización laboral, donde encuentran que el incremento de los salarios informales es considerablemente mayor en las zonas con mayor capacidad de fiscalización y ii) Al interior de una empresa puede mantenerse determinadas prácticas salariales que terminan transmitiendo parcialmente los aumentos del salario mínimo hacia sus propios trabajadores informales.
¿Y qué ocurrió con el empleo formal?
El estudio encuentra una reducción del empleo formal y cierto desplazamiento hacia otras modalidades de empleo. Pero la magnitud estimada es relativamente moderada.
Los autores calculan una elasticidad de reasignación de aproximadamente -0,28. Traducido a términos más sencillos: por cada aumento de 10 % en los salarios formales generado por el incremento del salario mínimo, alrededor de 2,8 % de los trabajadores se desplaza desde el empleo formal hacia otras modalidades de empleo.
El resultado es importante porque contradice la idea de una migración masiva hacia la informalidad. Además, que en Brasil los incrementos salariales no detuvieron el proceso de formalización que continúo creciendo.
¿Qué nos dice esto sobre el Perú?
El estudio nos demuestra que un trabajador puede ser informal y, al mismo tiempo, competir por los mismos puestos que los trabajadores formales. Puede trabajar para una empresa que combina ambos tipos de contratación. Puede utilizar las remuneraciones del sector formal como referencia al negociar. Y puede beneficiarse de un mayor salario formal porque este mejora el valor de sus alternativas laborales.
Esto implica que el debate sobre el salario mínimo en el Perú debería ir más allá de una pregunta demasiado simple: ¿cuántos trabajadores formales ganan el salario mínimo?
También deberíamos preguntarnos cuan conectados están nuestros mercados formales e informales, qué capacidad tienen los trabajadores de transitar entre ambos, qué empresas combinan trabajadores formales e informales y cuánto influye la capacidad de fiscalización sobre las remuneraciones.
Esa es una idea que vale la pena incorporar al debate peruano.
Referencia: Ellora Derenoncourt, François Gerard, Lorenzo Lagos y Claire Montialoux, Minimum Wages and Informality, NBER Working Paper N.° 34445, versión revisada en julio de 2026.