Punto de Encuentro

La tragedia no conoce fronteras; la solidaridad tampoco

25 Junio, 2026

John Pan

La tragedia no conoce fronteras; la solidaridad tampoco

Mi más profundo mensaje de apoyo al pueblo venezolano

Por Chengzun Pan

Con profundo pesar he recibido la noticia del fuerte terremoto que ha golpeado a Venezuela. El colapso de numerosas viviendas, la pérdida de vidas humanas y el sufrimiento de miles de familias nos conmueven profundamente. En estos momentos tan difíciles, deseo expresar mis más sinceras condolencias a quienes han perdido a sus seres queridos, así como mi solidaridad con los heridos, sus familias y todo el pueblo venezolano.

La naturaleza no distingue fronteras, razas, idiomas ni creencias. Cuando ocurre una tragedia de esta magnitud, todos somos igualmente vulnerables y el dolor humano es universal. Lo que hoy vive Venezuela ha conmovido no solo a América Latina, sino al mundo entero. En mi caso, este sentimiento es aún más cercano, ya que en mi empresa trabajan varios colegas venezolanos. Ver su preocupación por sus familias y por su país nos recuerda que detrás de cada cifra hay personas, historias y hogares marcados por el dolor.

En China existe un proverbio que dice: "Cuando una región sufre una desgracia, el apoyo llega desde todas las direcciones". A lo largo de la historia, cada vez que ocurre un gran desastre, la humanidad ha demostrado su capacidad para unirse y tender la mano sin importar el origen de quien necesita ayuda.

Lo más esperanzador de esta tragedia ha sido volver a comprobar la fuerza de la solidaridad humana. Aunque China y Estados Unidos mantienen diferencias importantes en numerosos asuntos internacionales e incluso posiciones enfrentadas en muchos temas, ambos han expresado su disposición de brindar apoyo humanitario a Venezuela. En momentos como este, las diferencias ideológicas pasan a un segundo plano. Lo que prevalece es el respeto por la vida, la compasión hacia quienes sufren y la responsabilidad compartida frente al dolor humano.

Con demasiada frecuencia permitimos que las tensiones políticas nos hagan olvidar una verdad fundamental: más allá de nuestras diferencias culturales, políticas o económicas, todos compartimos el mismo valor por la vida. Cuando un rescatista entra entre los escombros poniendo en riesgo su propia seguridad, cuando un médico permanece horas atendiendo a los heridos o cuando un avión cargado de ayuda humanitaria despega rumbo a una zona devastada, esos gestos trascienden las fronteras y también las ideologías.

Si la política puede dividir al mundo, las tragedias nos recuerdan que la solidaridad tiene el poder de unirlo. La verdadera grandeza de una nación no se mide por la fuerza de sus discursos, sino por su capacidad de tender la mano cuando otro pueblo atraviesa el sufrimiento. El apoyo brindado por diferentes países a Venezuela vuelve a demostrar que, frente a los desafíos que amenazan la vida, la cooperación siempre será más poderosa que la confrontación, la vida siempre será más importante que las diferencias políticas y la dignidad humana siempre estará por encima de cualquier ideología.

Perú y Venezuela comparten una larga historia de cercanía dentro de América Latina. Miles de venezolanos han encontrado en el Perú una segunda oportunidad para reconstruir sus vidas, mientras muchas familias siguen con el corazón puesto en sus seres queridos que permanecen en su país. Hoy queremos decirles que no están solos. Oramos por quienes aún esperan ser rescatados, por la pronta recuperación de los heridos, por el eterno descanso de quienes partieron y por la fortaleza de todos aquellos que deberán reconstruir sus hogares y sus vidas.

Que esta tragedia termine cuanto antes. Que de los escombros vuelva a surgir la esperanza. Que el mundo siga compitiendo en el desarrollo, pero nunca deje de unirse cuando la humanidad lo necesita. Porque lo que verdaderamente nos une no son las ideologías, sino el profundo respeto por la vida. Y porque la luz más poderosa que puede iluminar al mundo no nace de las diferencias, sino de la grandeza del ser humano.

Que la paz, la esperanza y la fuerza acompañen siempre al pueblo venezolano.

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