La jornada del 12 de Abril fue atropellada y controvertida. A tal punto que generó la renuncia de quién comandaba la ONPE. Lo lógico hubiera sido que se atendiera el pedido de distintos sectores, entre los que estuvimos el APRA, de solicitar una auditoría técnica internacional. No hubo la voluntad de hacerla por parte de las autoridades electorales y se precipitó un reclamo sostenido del ex alcalde de Lima López Aliaga que enrareció los días siguientes a la primera vuelta. Ello produjo que la segunda empezara realmente en términos comunicacionales y políticos -para todo efecto práctico- a un mes del 7 de junio. Una segunda vuelta fugaz.
Consolidado el balotaje que ponía a la señora Fujimori y a Sánchez en disputa había entre los indecisos o incluso los críticos una preocupación diferente respecto de cada uno, dos impugnaciones distintas. A Sánchez se le exigía mayores garantías democráticas pues traía consigo al Castillismo que había hecho un golpe de Estado en 2022 y además iba con Antauro Humala como compañero de ruta y aliado principal. Y a Fujimori se le exigía una amplitud de propuesta social ya que se le podría percibir como el statu quo, el establishment, el no cambio. Es decir, para ir más allá de sus límites de la primera vuelta se le pedía un Coalición Democrática a Sánchez y una Confluencia Social a Fujimori. La verdad sea dicha ninguno de los dos ofreció grandes esfuerzos por construir esos puentes. Quizás Fujimori lo intentó haciendo mención a los profesores y a los esquemas comunitarios en el debate. Y Sánchez hizo un esfuerzo convocando a ex candidatos presidenciales. Ambas cuestiones un poco tarde. Las otras adiciones de Sánchez como Francke y Rodríguez Cuadros no iban más allá del espectro del castillismo gubernamental.
Fujimori tuvo dos circunstancias bastante complicadas previas a la elección, que podrían bien calificarse como errores. La primera, las declaraciones desatinadas de Miki Torres respecto a la caída de Castillo, las cuales fueron bien aprovechadas por los adversarios del Fujimorismo pues fortalecía la narrativa de un complot poco democrático contra Pedro Castillo, lo cual era una tontería en si misma pues el ex presidente había dado un golpe de Estado por su propia decisión. Y en segundo lugar el planteamiento errático del debate de la señora Fujimori, evento en el cual salió fortalecido Sánchez, el que se presentó como un moderado en términos de política económica y no fue retrucado por su contrincante. El objetivo del portador del sombrero en el debate se cumplió: verse cómo alguien no tan radical como muchos asumían y lo dejaron jugar a ello con comodidad. Sumado a una referencia en el debate a un ex directivo deportivo polémico por parte de Fujimori la jornada le fue adversa.
Tal como estaban presentados los hechos hasta el Jueves la inercia lo estaba poniendo a Sánchez en Palacio de Gobierno. A partir del Viernes empezó el cambio de la tendencia. Primero Nieto Montesinos declara con suma dureza respecto a los vínculos de Sánchez con gente acusada de conexiones con sectores ultra radicalizados. Al mismo tiempo el propio Sánchez declaraba sobre un indulto al controvertido Bermejo, encarcelado justamente por lo mismo. Hasta ahí la cuestión tambaleó; y entonces apareció el vídeo del ex fiscal José Domingo Pérez dónde, impostando un rostro siniestro, amenaza a Nieto con enjuiciarlo. Nieto ni siquiera había declarado que iba a votar por Fujimori, sino viciado. Esta reacción poco democrática y autoritaria espantó a muchos indecisos y terminó de sellar el destino del castillismo. Para rematar el error Sánchez lo lleva a su desayuno presidencial al día siguiente en un gesto torpe e incomprensible.
La diferencia será de aproximadamente 50 mil votos. No haber zanjado las dudas sobre el tema electoral en la primera vuelta le ha dado la posibilidad mínima a Sánchez de alegar fraude, pero aún así cada día que pasa se va quedando más solo. Pretender que los peruanos en el extranjero no cuenten es absurdo y anti democrático. Su actitud fraudista es peor que el reclamo que el mismo condenó por parte de López Aliaga en la primera vuelta. Los del sombrero deben recordar que para ser oposición democrática lo primero que tienen que hacer es cumplir el principio democrático de respetar el voto popular.
La virtual presidente Keiko Fujimori en el mensaje presidencial haría bien en presentar -ademas de obras bandera por regiones- cuatro temas claves:
1. Un mensaje para el Sur y las zonas altoandinas que votaron muy abultadamente en su contra. Plan de Emergencia Social para el Sur. Planteamos que incluya el tema energético que es crucial, el gasoducto del Sur.
2. Paquete de medidas concretas sobre el tema de la seguridad ciudadana. Con proyectos de ley ya preparados y expuestos en el mensaje. La reforma de la Policía es necesaria, además del marco normativo para perseguir y sancionar al crimen y a sus aliados; del cuidado de las fronteras por las FFAA, de incrementar la gente dedicada a la investigación criminal. Un shock de seguridad.
3. Plan de acción preventivo y contra los estragos del Fenómeno del Niño. Las predicciones se orientan a que será algo muy complejo y el ejecutivo debe mostrar que tiene una ruta apenas asuma. Ello incluye coordinación con las actuales autoridades sub nacionales para no perder tiempo.
4. Propuesta para la formalización de la minería artesanal. El fin del REINFO debe ir de la mano con una propuesta de formalización realista. Planteamos mini plantas para el procesamiento de mineral y crédito a cambio de formalización con elevación de estándares ambientales y laborales.
Distintos espacios están debatiendo sobre la composición del futuro Gabinete. En ello se demostrará las intenciones del nuevo Gobierno. Más allá de la "ancha base" o no lo que debe verse es un equipo compacto con una hoja de ruta clara y que todos actúen de manera coordinada. Sin ello se corre el peligro de renuncias rápidas ante problemas álgidos, cómo lo que le pasó a Manuel Merino.
Desde la sociedad civil, y el APRA como un Partido en reconstrucción y reinscripción es parte de ella, debemos fortalecer espacios de oposición democrática y constructiva, planteando ideas fuerza en cada uno de los temas señalados y otros más que iremos manifestando en los medios de comunicación. Ya iniciamos hace unos días en Diario Expreso con un conjunto de obras en 9 regiones. Seguiremos en esa ruta.