Por Roberto Rendón Vásquez.
Como todo país, Perú tiene sus problemas por lo que la población invoca a sus gobernantes que los resuelvan. Enumeremos algunos: la falta de suficiente empleo, la informalidad laboral y la pobreza; la carencia de eficientes servicios públicos esenciales, como la salud y la educación, especialmente en zonas rurales y alejadas; el constante incremento de la inseguridad ciudadana que es una significativa preocupación de la población por el impacto directo en la vida diaria; la corrupción, considerada como uno de los problemas más graves que afecta a diferentes niveles del Estado; la permanente inestabilidad política y las confrontaciones políticas entre “actores” de los Poderes Estatales que generan la crisis política lo que impide a los gobernantes establecer políticas para abordar con eficiencia superar los problemas sociales y económicos del país. Otra importante es que ocasionada la inestabilidad política y las frecuentes confrontaciones entre “actores” políticos repercute negativamente, pues, hay falta de atracción a empresarios nacionales y extranjeros para que inviertan capitales para incrementar la producción de nuestras riquezas naturales (minería, pesca, agro exportación, textilería, turismo, etc.) las que teniendo valor agregado podrán satisfacer los mercados nacionales y esencialmente los internacionales. El incremento de esas producciones y con valor agregado, generará el establecimiento de infinidad de centros de producción (fábricas) y ambas actividades requerirán cada vez mayor cantidad de trabajadores que – debidamente capacitados – perciban racionales remuneraciones para su sostenimiento personal y familiar; esto, además, incrementará establecer otros centros productivos, y al final con todo ese desarrollo económico el Estado percibirá mayores ingresos (impuestos) con lo que mejorará y efectivizará los servicios públicos a las poblaciones y también para ampliar la infraestructura (carreteras, puertos, mercados, servicios de transportes, etc.). Adicionalmente, lo exportado se venderá a mejor precio para beneficio no solo de los inversionistas sino de sus trabajadores, los gobiernos municipales, regionales y el nacional..
Estamos concluyendo el 2025 y en todas las esferas económicas, sociales y políticas a niveles privados y públicos se evidencia preocupación tanto por el proceso electoral que se viene desarrollando, como por los “participantes” (partidos políticos y la abundancia de aspirantes a ser “elegidos”) y si son electos, la población se pregunta ¿si tendrán la preparación y capacidad técnica, profesional y política para conocer las necesidades nacionales y para planificar, organizar y resolver cada problema que afronta el Perú? ¡No basta el palabreo en “discursos” electorales, las “promesas” ni improvisaciones! ¡Los electos tendrán que evidenciar inteligencia, capacidad, autodisciplina y responsabilidad en el Poder del Estado en que actúen! Debe evitarse la tensión en la relación Ejecutivo – Legislativo, que actualmente está repercutiendo en la falta de estabilidad política y en la economía.
Una economía nacional fortalecida y sólida repercute positivamente en el bienestar de la población, su calidad y condiciones de vida. Además, genera confianza a los inversionistas, habrá más empleos, mejorará los servicios públicos, la infraestructura del país con lo que el desarrollo empresarial repercutirá en las relaciones internacionales.
Ante la actual actividad política generada por el actual proceso electoral en oportuno y pertinente lo siguiente: Uno, que los partidos políticos aptos legalmente para participar en las elecciones con la presentación de candidatos a la Presidencia de la República a las Cámaras de Senadores y Diputados, que se capaciten óptimamente para conocer la realidad nacional y de sus Regiones y encontrar y contactar con técnicos y profesionales expertos para que los orienten y asesoren con honestidad, estrategias y trabajo que puedan producir resultados óptimos.
El otro, es que la población en general y en especial los electores –que están obligados a votar en las elecciones – escoja determinar al candidato idóneo, honesto y capaz por quien vote. Si los electores – asumiendo su responsabilidad – eligen políticos idóneos para el Ejecutivo y Legislativo, tendremos la esperanza que paulatinamente se resuelvan los actuales problemas nacionales. Sera un beneficio no solamente para la actual generación de peruanos y nuestro país será un ejemplo digno en el mundo.
Estamos en tiempos de reflexión. Todos debemos asumir la responsabilidad de ser conscientes de elegir a candidatos preparados, debidamente capacitados, honestos y responsables. Es pertinente invocar a los “candidatos” que no van a estar en capacidad de gobernar dignamente, que no postulen. Nuestra Nación merece tener los políticos capacitados, disciplinados y responsables de cumplir satisfactoriamente sus obligaciones como gobernantes.