Nepal, medio día, el suelo comienza a temblar. En cuestión de segundos, edificios nuevos y antiguos comienzan a colapsar ante la vista atónita de aquellos que encontraron refugio. Las redes sociales alertan sobre el impacto del sismo: 7.8 grados en la escala de Richter. El epicentro tuvo lugar a 80 kilómetros de la capital, Kathmandu y se dejó sentir en más de 30 distritos (de un total de 75) y países colindantes.
La cifra oficial de decesos supera los 3700, a dos días del devastador suceso.
GOLPE INESPERADO
Lamentablemente, este incidente es algo con lo que los ciudadanos vivían aterrados. Kuthmandu se situa en una de las zonas con suelos más inestables en la región. Los temblores son cotidianos y, cada 70-75 años, los pobladores sufren el golpe de lo que llaman “UNO GRANDE”. El terremoto anterior sucedió en 1934, 8.2 grados en la escala de Richeter, más de 10 000 muertes, casi todos los edificios derruidos; en conclusión, una tragedia tremenda.
En 1998, en un proyecto conjunto entre la Sociedad Nacional de Tecnología en Terremotos en Nepal y la ONG estadounidense GeoHazards Internacional estimó que de sufrir otro sismo similar, el país vería una destrucción total de sus edificaciones, la mayoría de sus puentes y su aeropuerto sería inaccesible. En el 2013, IRIN (servicio de noticias para las Naciones Unidas) predijo unas 70 000 muertes iniciales y 80% de destrucción de las edificaciones en Kathmandu.
Aunque las vidas que ha conbrado este desastre natural no se acercan a la cifra prevista, queda la sensación que son demasiadas todavía. Algunos testimonios confirman que las viviendas eran construidas de forma desordenada y sin cumplir regulaciones mínimas. Mucho de ello, tiene que ver con la situacion política y económica del país. Sin embargo, no deja de ser una tragedia que pudo ser mitigada. Hecho que debe hacer responsable a sus gobernantes.
LA ESPERADA RECONSTRUCCIÓN
Hasta hoy, las misiones de rescate no han cesado. Como es de esperar, la situación se agrava con el pasar de tiempo, especialmente en las zonas rurales donde el acceso es difícil. La comunidad internacional se ha unido para brindar ayuda a la recuperación de cuerpos y en la asistencia a los damnificados y heridos. UNICEF ha enviado a un grupo humanitario para velar por los intereses de los niños.
La reconstrucción de la ciudad tomará tiempo y considerables recursos (Japón aún encuentra recuperándose del terremoto y tsunami que lo asotó en el 2011; ni hablar de Ica, en el 2007); espero que no se trate de una reconstrucción superficial sino que se aproveche la información disponible y las nuevas tecnologías en la construcción de nuevas edificaciones y la adecuada relocación de la gente que deberá migrar a causa de la escasez de productos y servicios. Recordemos que los pobladores han sobrevivido épocas oscuras (pese al cese de la guerra civil en el 2006, Nepal vive en conflicto constante), y en este momento brindan el hombro a cada persona que la necesita, lo que los fortalece como miembros de una comunidad.
Nota: En este sitio, encontrarán formas de ayudar a los damnificados por el terremoto http://mashable.com/2015/04/25/help-nepal-earthquake-victims/?utm_cid=mash-com-Tw-main-link (en inglés).