Punto de Encuentro

¿Qué nos sobrevendrá con miles de candidatos?

Por Roberto Rendón Vásquez

El Jurado Nacional de Elecciones confirmó que fecha límite para la inscripción de partidos políticos será este 12 de abril. ¡Es interesante! Al 25/03/2025 se informó que 41 partidos políticos estaban inscritos para las elecciones del 2026 y que aún hay 32 en proceso de inscripción ante el JNE. Podrían haber 73 “organizaciones” para “competir” en la contienda electoral y podría haber 73 candidatos presidenciales, 9.490 para diputados y 4.380 para senadores (total: 13.870). Las elecciones serán el 12/04/ 2026. Los 27´474.621 electores (26´316.857 en el Perú y 1´157.764 en el extranjero) con voto personal, igual, libre, secreto y obligatorio hasta los setenta años (Es facultativo después de esa edad) ¿Cómo van a escoger por quienes votar?

Si bien en este momento no podemos adelantar cuántos estarán habilitados para los comicios y cuantas alianzas electorales habrá hasta del 01/08/2025 (Ley 32258) y los 30 días para que el JNE emita la pertinente decisión (resolución), solamente, ante la expuesta realidad, ya es factible suponer que sobrevendría una seria inestabilidad política (y aun desorden y confrontaciones) no sólo en los actos electorales sino en los resultados y la composición del Congreso y la situación del que resulte electo Presidente de la Republica, que probablemente será en segunda vuelta electoral y podría ser electo, como en las anteriores elecciones peruanas: “el que sea el mal menor”.

Ante la cantidad de organizaciones interesadas en presentarse como “partidos políticos”, mucha gente se pregunta: ¿quiénes están promoviendo cada “organización” para participar en las próximas elecciones? ¿Qué buscan? Estas interrogantes devienen de la experiencia peruana de los últimos lustros en que electos para gobernar la nación o por su “labor” personal como congresistas han resultado investigados y/o procesados penalmente por actos de inocultable corrupción. Muchos ciudadanos no dejan de opinar que “los intereses” por ser candidatos y cabezas de listas electorales, desde el inicio les produce “beneficios” porque quienes están en las listas para congresistas, tienen que “aportar” para ser considerados candidatos y si tienen “suerte” de ser electos gozaran de beneficios, contactos y otras “bendiciones”.     .

La experiencia enseña que “políticos” en la Presidencia y el Congreso “están en esos cargos” porque han sido elegidos. Consecuentemente, los ciudadanos (mayores de edad) son responsables por haber elegido a los políticos para la Presidencia y el Congreso. A muy poco tiempo de ser electos, frecuentemente los medios periodísticos informan que ya no cuentan con el apoyo ciudadano. Lo mismo ocurre en todas las regiones (departamentos) e incluso distritos y con mayor razón en la capital del país. Nuestra existencia nos ha mostrado que los políticos del Ejecutivo y del Congreso no resuelven los graves problemas nacionales, a pesar de que perciben significativas remuneraciones (bajo diversas denominaciones), pero no evidencian capacidad idónea para solucionar las necesidades del país y de sus habitantes. En las últimas décadas persisten los problemas de salud, educación, trabajo, seguridad, etc., así como los problemas económicos y sociales. Presenciamos el reclamo constante de los ciudadanos, porque los actuales gobernantes y congresistas no muestran estar debidamente “preparados y capacitados” para centrarse en estudiar soluciones efectivas para esos problemas. Persisten muchos graves problemas que agobian a la población. Se ha elegido a “personas” que ni siquiera demuestran estar debidamente formadas educativamente y preparadas para ocupar esos cargos en los Poderes del Estado. Esta experiencia nos hace presumir que votamos al azar, con ceguera, sin saber siquiera si el candidato es inteligente, capaz y honesto. Lo mismo puede ocurrir en las próximas elecciones del 2026 en las que podría haber multitud de candidatos.

Ante la experiencia que vivimos y la cantidad de “candidatos” para las próximas elecciones, es imprescindible capacitar a los ciudadanos para que elijan a candidatos honestos, inteligentes, capaces, honestos y responsables y no dejarse “llevar” por la publicidad o los “regalos”. Tengamos oídos sordos a los pregones de las organizaciones “políticas” que “actúan” para “conquistar” votos y ser “electos” con el único fin de “ganarse algo”. Toda la población debe estar capacitada para que, antes de emitir su voto – que es obligatorio –, conozca verdaderamente la honestidad y capacidad del candidato al que desea darle su apoyo.


¡Capacitemos a toda la población! ¡Luchemos contra la corrupción política y de los “políticos”!

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