En los últimos días el régimen de Los Humala ha urdido una farsa, un show mediático bajo la nomenclatura de “diálogo”. Tras el paraguas de este mismo concepto ha intentado reunir a toda la oposición, pero sin ofrecer ningún gesto de real animo de enmienda previo a la realización del mismo. El resultado ha sido un esperado fracaso, una reunión intrascendente y deslucida que no tendrá gravitación ni para aminorar el clima de tensión propuesto desde palacio ni tendrá impacto en la vida de los peruanos.
Con suma prisa fue implementada esta convocatoria en el marco de una semana por más complicada para la Primera Dama, quien se vio envuelta en una ola de reportajes periodísticos que daban cuenta del origen poco claro de dineros depositados sistemáticamente en su cuenta y –por si fuera poco- de la aparición de documentación que la relacionaba directamente con una de las empresas de su ex cajero Martín Belaúnde. Pareciera pues que el ´diálogo” de los Humala fue la solución o cortina de humo para aminorar los efectos de la avalancha mediática de cuestionamientos a Nadine Heredia y de la resaca del tema del reglaje a la oposición.
La necesidad de refrescar el gabinete liderado hasta el día de hoy por Ana Jara se vuelve apremiante; cambiar a los desprestigiados y cuestionados Mayorga, Figallo y a los mastines del insulto Cateriano y Urresti, quienes sólo se han dedicado a atacar de manera burda a la oposición es ineludible si se quiere otorgar garantías mínimas para iniciar una etapa de ordenamiento del país y de distensión política apuntando a la transición democrática del 2016.
Nada de ello parece estar en los planes de los Humala quienes por su actitud empecinada y terca no contaron con la presencia de las dos principales fuerzas de la oposición: El APRA y el Fujimorismo; movimientos con fuerte enraizamiento popular. La foto final de su diálogo, sin utilidad de fondo, se vio deslucida puesto que ni siquiera su aliado Alejandro Toledo acudió personalmente a la cita, enviando a un personaje de la segunda o tercera línea de la política local como su Secretario General en Perú Posible: Luis Thais.
El verdadero diálogo que se vuelve ineludible, como bien lo ha anotado el APRA, a través de Alan García, es con el pueblo. El diálogo con los sectores sociales menos favorecidos y que aún esperan la presencia concreta del Estado a través de pistas, titulación, agua potable, electrificación y seguridad. El diálogo con los jóvenes que representarán el 40% del electorado en 2016. El diálogo con los microempresarios que facilitan más del 70% de la oferta laboral en el país. Diálogo con el aún potente 25% de peruanos ligados al mundo rural. Diálogo con los dirigentes sociales, que con sus gestiones acercan los servicios básicos a sus comunidades.
Esta conversación con los principales actores sociales del Perú es la urgencia más apremiante del sistema democrático nacional para su consolidación y subsistencia. Lo contrario es seguir con la política Humalista de gobernar de espaldas a los intereses de las mayorías populares impostando una teatralidad de “diálogo” sin mayor significancia para la gente.
*Coordinador del Centro para la Democracia Social