Punto de Encuentro

Inicio

Tuve un ligero escalofrío, sonreí; no sabía qué representaba, pero logró que mis ojos se abrieran de par en par.  Decidí mirar desde la ventana, esa que tenía cerquita a mí, cerquita a todos y a nadie, como siempre lo hago. Mantuve la cabeza erguida,atenta a cualquier cambio en mi fotograma favorito: “gente deambulando”. De pronto, “crunch, crunch”, de esos sonidos que aparecen para entorpecer su divagar; la palabra “siempre” había tomado protagonismo como la representación de lo cotidiano, en la comodidad con la “estructura mecánica social”.

La secuencia habitual, esa a la cual llegamos en algún momento a nominar como “nuestras vidas”, seguía ese marco lógico del cual había venido huyendo. Todo alrededor permanecía intacto, tan quieto que las sombras se habían acurrucado en solo una esquina de la gran habitación y yo seguía mi obediente instinto de resguardo. Me había dejado llevar, ¡Qué más daba! Aquella fiesta dejada, desde hace más de dos horas, me había dejado el sinsabor de no querer probar más. El  “siempre” se profundizaba más. ¡Qué estructurado todo! ¡Qué bonito sonreírle a la misma gente! ¡Qué bonito tener la vida planeada! ¡Qué bonita la mierda de consumir lo mismo!

El miedo de perderme entre mis pensamientosse había ido: era parte de mí, ahora.El baile se había puesto aún mejor, la garúa había llegado: la palabra siempre, mi  mirar absorto y un espejo eran toda mi compañía. Tomé el espejo, miré; ahora aparecía Aemí. Ella tenía tanto de mí, habíamos compartido tantas cosas que me parecía extraño no haberme percatado de su presencia.

Mi nombre es Nataly yel anterior fue el relato sobre Aemí que se tejió en mí. La capturé como parte de mí, aún no sé más de ella, mas que posiblemente haya aparecido por simple coincidencia, ya que me había sentado presta a relatar algo, no sabía qué, solo me deje llevar. Supe después de un rato, que era preñez de lo que he venido consumiendo entre música, literatura y cine.

Cogida la taza del té helado que suelo probar en verano, y colocada al lado del aparato tecnológico, me apresuré a iniciar este post, que será un espacio donde vayamos descubriendo que parte de nuestros quiénes está influenciada por nuestros gustos en cuanto a música, cine o literatura; con cuáles de los comúnmente denominados trastornos en el CIE 10 podemos cruzarnos entre nuestros gustos.

Esta secuencia, lo larga que busque ser, encarnará  lo que cada uno de nosotros pueda encontrar en sí. 

NOTICIAS MAS LEIDAS