Punto de Encuentro

¿Y dónde quedó el Acuerdo Nacional?

El 22 de julio del 2002 nuestro país demostró, después de mucho tiempo, la madurez de una nación que se comprometía a marcar un rumbo positivo a futuro, un derrotero responsable. Después de diez años del autoritarismo de Fujimori y la transición del demócrata Paniagua, el entendimiento y la voluntad dieron sus frutos. El histórico pacto político y social se llamó (y se llama, por si no lo recuerdan) Acuerdo Nacional. 

 
Han pasado 13 años y lo que pudo ser el gran foro de la visión país se ha convertido en un encuentro de charlas y buenas voluntades. Muchas veces la mezquindad de nuestras autoridades o la falta de criterio para afrontar conflictos sociales menoscabaron las propuestas que debían plasmarse vía políticas de Estado no de Gobierno. Esa dualidad que genera confusión justamente por los interés particulares de cada régimen. 
 
La paz, el buen clima y la intención de no repetir errores del pasado duró poco. Una vez sellado el pacto comenzaron las típicas puyas dirigidas por la oposición del momento. En nuestro país la oposición, por lo general, no es constructiva es destructiva. Recordemos el papel del Aprismo en el gobierno de Alejandro Toledo, incluso con intenciones de vacarlo. Recordemos el papel del Nacionalismo en el gobierno de Alan García. Y ahora veamos el papel del Fujimorismo en el actual Parlamento.  Si bien es cierto las denuncias por practicas soterradas, ilegales y condenables de la Dini son serias y deben investigarse, Ana Jara pagó, en mi opinión, un costo muy alto. Y con ella la gobernabilidad y la estabilidad del Perú. Puede o no gustar su estilo pero nadie puede negar su talante demócrata y dialogante. 
 
Soy de los que apuesta por las instituciones que imparten justicia. El Ministerio Público, la Contraloría y la Policía deben investigar para que el Poder Judicial de la última palabra. Los políticos tienen otra responsabilidad encomendada por el pueblo. Lamentablemente ellos, los mismos creadores de ese gran Acuerdo Nacional, le han restado peso y quitado piso con sus actitudes a un espacio que tiene que ser vinculante y estar al margen del ruido político difundido a máximos decibeles-a veces irresponsablemente- por nosotros los periodistas. 
 
Pero, esta columna no busca culpables busca más bien que de una vez por todas miremos hacia el mismo norte y plantear políticas de desarrollo mirando el bosque y no el árbol. Recuerdo en campaña Alan García cuestionaba la intención del gobierno de Toledo de firmar un TLC con Estados Unidos. Ya en Palacio de Gobierno el líder aprista selló un negocio que ha servido como pilar de otros acuerdos comerciales. Me pregunto si el presidente que asuma funciones el 28 de julio del 2016 respetará el contrato de la línea 2 del metro de Lima, la obra de infraestructura mas grande en la historia del Peru. Se que hasta suena absurdo pero aquí nunca se sabe. Sino miren las peleas entre las gestiones Villarán y Castañeda (y Lima en el medio sin solución a sus problemas). 
 
Los nombres van a pasar pero el país quedará. No perdamos tiempo, no retrocedamos en cada nueva gestión para borrar lo que hizo el anterior mandatario y cambiar de placas. Chile, desde hace mucho tiempo, y Colombia, en la actualidad, ya tomaron esa decisión y ya vemos donde están. Existe una Reforma del Estado pendiente, reforma que es imposible emprender con un Congreso tan atomizado y beligerante. Por ello las últimas gestiones han tratado de hacer lo suyo con facultades legislativas en Salud, Educación o la Ley Servir, por citar algunos temas. Comencemos con la imperativa aprobación de todos los proyectos de la Reforma Electoral. Ese seria un primer gran paso. 
 
Ojalá nuestros políticos demuestren nuevamente esa madurez del 2002. Muchos rostros son los mismos, hacemos votos porque su actitud cambie y demuestren que realmente el Perú y los peruanos les interesamos. Tal vez estos días de reflexión religiosa ayuden.

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