El marxista George Lukàcs desarrolla en su texto Historia y Conciencia de Clase los conceptos de “racionalización del tiempo de trabajo” y la “reificaciòn”. Ambos conceptos son privativos del marxismo, aunque influidos por la tradición hegeliana de izquierda. Pero lo relevante es que ambas “unidades conceptuales” describen y definen un hecho concreto (material), la realidad del trabajador, o las condiciones en que se desenvuelve la fuerza de trabajo en la producción de las mercancías bajo el paradigma capitalista.
La racionalización del trabajo refiere la calculabilidad del tiempo y la cantidad de mercancía producida, es decir, la relación tiempo-cantidad-mercancia gravan y justifican el trabajo. La reificaciòn alude a la alienación del hombre, cuya valía está en función a lo que produce, perdiendo, así, todo rasgo de personalidad e individualidad. Este concepto es desarrollado ampliamente desde la segunda mitad del siglo XX por la Escuela de Frankfurt, siendo Axel Honneth uno de sus más altos exponentes.
Sin embargo, ¿cuál es la pertinencia de ambos conceptos en la política peruana, cuando se alude a los valores de renovación y democracia interna de los partidos políticos? La tesis que postulo es que la renovación de cuadros en un partido político (acaso un congreso partidario) pasa por un planteamiento y discusión de los principios ideológicos que constituyen la organización. Si la renovación se reduce a un cambio de nombres y de rostros que replican los mismos valores que se pretenden superar, entonces se asiste a un proceso burocrático y no a un cambio sustancial. El planteamiento ideológico es parte de un proceso de recambio, y en ese proceso, el programa de un partido no podría estar exento de la concepción que tendría del trabajo y el individuo.
La relevancia de lo dicho estriba en la estandarizaciòn propositiva de las organizaciones políticas (al margen del sentido común entorno a temas como la seguridad, transporte, etc.), originándose una ausencia en la diferenciación de una tendencia con respecto a otra. Podemos comenzar planteando una pregunta, ¿qué concepción del trabajo proponen hoy los partidos políticos, en un contexto donde el capital es el eje central?