Punto de Encuentro

El Frente Democrático Nacional o la política desde la física

25 Junio, 2019

José Bulnes

Por: José Bulnes

Un forma de entender e interpretar la política es asumiendo un principio físico, que en la materia al existir cuerpos con movimiento existen entonces leyes que o modifican el movimiento o lo determinan. Es decir, si se entienden las leyes de la materia se comprende el razonamiento político y el comportamiento de los “cuerpos” políticos.

¿Por qué importaría el desplazamiento de los cuerpos en la física para dar cuenta de un estado de cosas en la política? Pues, hemos asumido que el quehacer de la política (alianzas, ejercicio del poder, sea en el sistema o fuera de él) constituye materia, por lo que puede transformarse. Empero, en física, la materia es el cuerpo, acusa velocidad, pero también aceleración cuando una fuerza le influye. Y si se asume la analogía de entender la política como materia, entonces el quehacer de la política deberá ser entendido como se comprende el desplazamiento de un cuerpo en la física. Un político aislado puede elucubrar un razonamiento político, pero un político en un partido constituye un «cuerpo», entonces procuraremos establecer lo siguiente: un partido político genera una «trayectoria» pero su velocidad y dirección (el valor de su módulo), dependerá de la disposición del sistema político.

¿Qué circunstancias configuraron el sistema político que generó el consenso político del Frente Democrático Nacional? La necesidad de orillar a un régimen democrático, o la coexistencia de fuerzas políticas (cuerpos) disímiles doctrinaria y socialmente. Y el consenso político de que el Estado puede ser el promotor del desarrollo[1]. Pero no bastan estos factores para entender desde la política un momento político. Y esto por lo siguiente: primero, el invitar al lector a considerar la politica desde la física, obedece a entender el «acuerdo o alianza» del quehacer político no por el albedrío democrático, sino porque los políticos han sopesado la masa del cuerpo (partido o agrupación) político y la disposición de las fuerzas que configuran un sistema político-económico. 

Luego, así como la política es materia, hemos venido considerando que un militante lo es porque asume una doctrina y conduce su individualidad según ella. Si dijimos que el político aislado lo es porque no constituye un cuerpo y que solo podría «razonar» políticamente, no por ello estaría al margen del sistema político. El político aislado no deja de ser militante, por lo que puede influir en el cuerpo aun sin constituirlo. Esto puede invitar a considerar la gravedad y la relevancia de los intelectuales (orgánicos), no constituyen un partido político (un cuerpo en física), pero su acción es política, y en ocasiones militante.

Por lo tanto, al lado de los factores políticos (la urgencia del consenso) y económicos (el Estado como generador de riqueza), deberán considerarse la disposición de los «cuerpos» y el estado de desarrollo del individuo con su propio ser, en cuanto político y en cuanto militante, pues, si algo sostiene este modesto artículo, es que desde la ausencia del último líder del Apra, la separación entre apristas hayistas y apristas alanistas es un dualismo que puede llegar a definir lo Apra. ¿Cómo asimila e interpreta un aprista alanista el gobierno de 1945 a 1948, siendo el Apra el actor principal de esa confluencia y la historiografía de este momento parte del contenido de formación de alguien que se precie ser aprista? 

El Frente Democrático Nacional se gesta hacia junio de 1944. Lo dirige el doctor José Gálvez. Incluye este Frente las fuerzas (o cuerpos) más disímiles: la Unión Revolucionaria, el Partido Demócrata Reformista, y “políticos aislados” como Oscar R. Benavides. La oposición había pues constituido un contrapeso ante el despotismo y la bancocracia. Pero conviene recordar, porque este escrito busca la ciencia y no el panfleto, que la intención del Frente de aunar las corrientes políticas más diversas, junto al Partido Aprista, hasta ese momento en estado de ilegalidad, a fin de encontrar una salida democrática, tiene su precedente es la “Convención de partidos” de 1914, convocada y dirigida por el coronel Oscar R. Benavides. Es decir, el entrampamiento de la gobernabilidad y la alianza política para superarlo no fue un hecho privativo de 1945, aunque sí puede tal vez esgrimirse una puntual diferencia; mientras que en 1914, el civilismo concentraba la legitimad política, en 1945, lo hacia el Apra, además de contar con un respaldo popular. ¿Pero cómo arriba el Partido Aprista a este acuerdo y cómo interpretar su tarea legislativa?  Su desplazamiento hasta 1945 trazó una trayectoria que conviene revisarla en breve. En 1932 dirigen sus más caros militantes la revolución de Trujillo, los apristas contaron sus mártires, nueve meses después hacia abril de 1933, un individuo de unos 25 años, raza indígena[2] le dispara a Sánchez Cerro. El país inicia la Paz y la Concordia, pero el Apra experimentará su gran clandestinidad. El 15 de mayo de 1935, el aproanarquista Carlos Steer Lafont da muerte al oligarca Antonio Miro Quesada, en febrero de 1941 la policía secreta dieron muerte a Pedro Chávez, editor del diario La Tribuna. Poco antes de que el Frente Democrático anunciara a Bustamante como su candidato, secundándole la Dirigencia aprista, los militantes apristas resueltamente antioligarcas, asaltan la comandancia de Santa Catalina[3], aunque con poco éxito. Es decir, hacia 1945, la unidad es parte del Apra dirigencial, el “Reencuentro del 20 de mayo del mismo año lo testimonia, pero su militancia logra desdoblar la política. Es como si la trayectoria de la Dirigencia fuera perpendicular a la de la militancia. Ambas se unen por los avatares electorales, pero muchas veces actúan separadas y a discreción.

El gobierno del FDN se desnaturaliza, la apatía de un gobernante que prefiere “consultar a  su conciencia” antes que a la realidad, llevará al Congreso a un ausentismo que entramparía la acción gubernamental, así como la de los legisladores apristas. Esto ya hacia 1947. Entonces, porque en el Apra existen y perviven los de la Vieja Guardia, secundan y dirigen el “motín” del 3 de octubre de 1948. El gobierno suspende las garantías constitucionales, nuevamente el Apra está fuera de la Ley. Semanas después, el Ejército bajo la dirección del General  Manuel Odría depone al Presidente. Ha concluido el experimento del FDN, ha iniciado el Ochenio.

[1] Portocarrero Gonzalo De Bustamante a Odría. P, 47. 

[2] Percy  Murillo Historia del Apra. P. 276

[3] Cf.  Villanueva El Apra y el Ejército

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