Punto de Encuentro

También somos nosotros

Los últimos hechos en el Perú nos muestran una vez más la vulnerabilidad a la que están expuestas nuestras instituciones. No solo debe haber responsabilidad o sanción dentro de ellas. Las personas somos quienes damos funcionalidad y constitución a la organización estatal. Un buen punto para ver la situación desde otra perspectiva.

Uno de los más grandes problemas que tiene nuestro país es la corrupción, considerando su magnitud por ser un hecho que va más allá del Estado y la política. El problema no se terminará dentro de unos años, esto viene desde nosotros mismos. La corrupción más allá de colores políticos, de izquierdas o de derechas, sin distinguir credo o condición social, es un problema cultural. Aquello que no hemos logrado definir y sobre lo cual deberíamos construir el país que queremos.

Actualmente es notorio el fuerte sesgo con el que miramos la realidad de nuestra política y del Estado mismo. Se ve el pasado como peligro para construir el futuro, cuando desterrar cualquier peligro que atente contra el desarrollo y progreso del país solo depende de las acciones que hagamos ahora. Actualmente ni siquiera tenemos iniciativas de organización ciudadana, son pocas y débiles las instituciones sociales existentes. La mejora se logra desde la acción y recuperando espacios que siempre debieron ser nuestros.

Existe la participación ciudadana pero es desapercibida, nos falta cohesión, preparación y sobre todo tolerancia para entender que a pesar de todo, seguimos siendo tan diferentes. Las iniciativas existentes deben liderar el camino por el cual se tendría que aperturar nuevos y modernos espacios de discusión de la realidad nacional. El futuro está para construirlo lejos de los sesgos, desde donde estemos es más efectivo hacer lo que mejor sería para el resto, antes que sea lo que nosotros tenemos por verdad irrefutable.

 

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