Punto de Encuentro

Los “Morotes” de la democracia.

Los problemas del sistema no pueden leerse desde un criterio biliar, y menos cogiendo atajos tan antropoides como la búsqueda competitiva por quien insulta mejor o escupe más lejos; obliguemos a las instituciones a que tengan políticas evolutivas que permitan reconocer ciertas acciones como lastres del pasado, como procedimientos prehistóricos, como disfunciones mediocres y paroxísticas; no seamos los “Morotes” del nuevo siglo, y mucho menos los “Guzmán” de nuestra joven República.

De por sí nuestra prensa es pobre, de por sí nuestra clase intelectual cada vez desciende más, de por sí nuestro sistema cuenta con menos Clístenes o Justinianos; obliguemos a que el periodismo no solo nos brinde tautológicas escenas, penosas y lascivas de la época del terrorismo (pero a su vez mediáticas y de impresión sensitiva antes que racional), sino que se debe exigir a los medios, políticos y académicos, que desenmarañen ese involutivo y rancio “pensamiento Gonzalo”, que fomenten la explicación de las causas probadas y jurídicas de la condena al Buró de Sendero.

A Morote no le hacen daño las sacadas de lengua de nuestra prensa, si sobrevivió treinta años de régimen cerrado, las cosquillas de los medios para él pueden hasta justificar su condena; ataquemos la desviada interpretación marxista que tiene su gremio, destruyamos el objeto que lo llevó a confinar delitos y a seguir creyendo en sus ideales; rompamos eso mismo, sus principios ideológicos y sus mismos paradigmas.

Obvio que no hablamos de reconciliación, ni de aceptación, ni de perdón indulgente; aquí lo que se necesita es evolución dialéctica, es análisis de proyección sobre nuestro sistema democrático y como poner coraza a los valores de nuestra Constitución. Justo para ello necesitamos tener una cultura determinante, reconocer al delincuente, no premiarlo con cargos políticos; necesitamos normas que regulen necesidades, no caprichos gremiales; necesitamos instituciones firmes y garbosas, no agencias de empleo de los caudillos de turno; necesitamos periodistas independientes y objetivos, no mercenarios de la tinta. Solo así evitaremos dejar de ver Morotes acusándose de ser Morotes, solo así aseguraremos que el descontento social no eructará un nuevo Morote.   

Maestro en Derecho Constitucional por la UNFV. Especialista en "Aplicación e Interpretación de la Constitución" por la Universidad Castilla La Mancha - Toledo - España. Postulante a Master Universitario Oficial en Derecho Constitucional por la Universidad Castilla La Mancha - Toledo - España. Doctorado en Derecho por la Universidad Nacional Federico Villarreal. Catedrático de Derecho Constitucional en la “Universidad Peruana de Los Andes” (UPLA). Delegado por la Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas (CSA con sede en Sao Paulo Brasil). Miembro de PRONELIS – Programa Nacional de Enseñanza Legal para la Inclusión Legal – del Ministerio de Justicia (MINJUS). Ponente en temas de Derechos Fundamentales en diversos eventos académicos. Creador de diversos artículos jurídicos relacionados al Derecho Constitucional. 

 

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