En los estudios de economía, al inicio de curso, el profesor siempre define la empresa como aquella organización que busca crear valor para la sociedad proveyéndola de bienes y servicios.
En el transcurso de la carrera o los estudios de cualquier grado la interpretación se altera y se asume que el valor que las empresas generan es únicamente monetario y únicamente para los inversores. Esta simplificación, aparentemente inofensiva, es la que es la base de las tragedias ambientales y sociales que vivimos.
Por ello es alentador conocer respuestas a esta manera simplificada y simplista de ver la empresa. Y estas respuestas son las llamadas Empresas B o B Corp (como se les llama en USA o Europa).
Estas empresas entienden la definición inicial de empresa que nos dieron en la universidad en su sentido más amplio. A diferencia de la empresa tradicional, la cual cree que su misión es obtener utilidades a corto plazo para sus accionistas, la Empresa B considera que su éxito se centra en dar solución a problemas sociales y medioambientales, usando mecanismos de mercado y midiendo su impacto en el entorno.
Así pues, una Empresa B tiene en el centro de su labor un propósito y, en torno a este propósito, construye un Modelo de Negocio que genera ingresos y utilidades, considerando en la toma de decisiones aspectos sociales, ambientales y de gobernanza.
Yo sé lo que está pasando por tu mente mientras te cuento esto. Crees que este tipo de empresas es marginal y no es un modelo posible para grandes empresas. ¡Pues te equivocas!
Hasta ahora, a nivel mundial ya hay más de 1,170 empresas B ubicadas en 37 países (link https://www.bcorporation.net/community/find-a-b-corp ) y solo en Sudamérica hay más de 153, siendo Chile (67) y Brasil (36) los países que lideran el número de certificaciones.
En Perú, la expansión de Sistema B es ya una realidad a través de un Grupo Impulsor que identifica y apoya empresas para que sean reconocidas como ejemplos de un modelo de desarrollo alternativo.
Actualmente hay 3 empresas certificadas en Perú (X-Runners, RET y Libélula) pero existen multitud de iniciativas que están funcionando como Empresa B pero aún no están certificadas.
El entorno propicio al emprendimiento (se dice que es el cuarto país Latinoamericano con mejor entorno), la actitud emprendedora de los peruanos (por encima de la media mundial de emprendimiento según el Global Entrepreneurship Monitor) y la cantidad y profundidad de los retos sociales y ambientales que sufre el país (el tercer país más vulnerable del mundo al cambio climático) son los elementos clave del éxito y futuro boom de Sistema B en el Perú.
Aunque la mayoría son pequeñas empresas, ya hay grandes organizaciones certificadas o en proceso de certificación como son la empresa de cosméticos Natura en Brasil (con unas ventas de $2.65bn en 2013), la plataforma de crowdfunding Kickstarter ($1Billón en financiación a proyectos) y la compañía eléctrica Green Mountain Power que provee de energía al 80% de Vermont.
Estos son ejemplos de que la sostenibilidad no es una consideración posible únicamente para pequeñas empresas sino también un camino viable para grandes corporaciones que quieren innovar y hacer frente a los retos de nuestras sociedades.