Por: Wilberth Vilca Laura (*)
El ambiente político y electoral a nivel local, con proyección a las próximas elecciones municipales y regionales 2018, empieza a calentarse prematuramente, estamos a algo más de un año de los comicios, y pareciera que muchos candidatos optan por el lema de “a quien madruga, dios lo ayuda”, aunque “no por mucho madrugar, amanece más temprano”, dirían sus adversarios, pero cuales son las “calenturas electorales”, básicamente pintas en las vías de comunicación, algunas “delegaciones partidarias” en los aniversarios de centros poblados y distritos, polladas y campeonatos deportivos discretos y bastante cabildeo, reuniones por aquí y por allá, algunos aventureros auto-promocionándose, en fin politiquería por doquier, y poco o nada de debate y propuestas de desarrollo. No percibimos que ningún candidato, organice foros o seminarios, en los cuales analicen temas sectoriales o locales y planteen programas, más allá de la crítica hepática, no hay evaluaciones y balances de las actuales autoridades, que ofrecieron en sus planes de gobierno (que por cierto están registrados en la web del JNE), y cuanto cumplieron en sus gestiones, quizás alguno que otro formuló algún plan de desarrollo concertado con horizonte de mediano o largo plazo?? Y cuan concertado fue, porque de lo contrario, si fue encargado a algún “consultor” amigo y se formuló en gabinete, poco o nada significara en las políticas públicas locales. Pero la gran pregunta de fondo, viene por el financiamiento de las campañas prematuras, ningún candidato podría sostener una larga campaña, entonces ¿de dónde pecata mía, si no es de la sacristía?, es conocido que muchos proveedores optan por “apoyar” candidatos con alguna expectativa de éxito, con la esperanza de ser favorecidos cuando sean elegidos. Al respecto los destapes en torno a la corrupción en nuestro país, como el caso “Odebrecht” que apostaba por los ganadores, para hacer “pingues negocios”, deben alertarnos para exigir transparencia en los aportes privados y claridad en los aportes públicos. En los partidos políticos, se suponía que sus militantes y simpatizantes eran los aportantes de sus organizaciones, lo cual hoy no existe, son franquicias para legitimar candidaturas y “gestionar” aportes de todo tipo y especie. Que pasa con nuestros legisladores que no toman iniciativas para normar adecuadamente el financiamiento de los partidos y movimientos locales, quizás su desentendimiento encamine alguna complicidad solapada. Nuestra democracia local y regional, debe ser fortalecida, las nuevas generaciones y los medios de comunicación deben tomar mayor iniciativa y liderazgo para promover el cambio en los paradigmas políticos, será un proceso largo, pero debemos empezar por casa, impulsar la educación cívica y ciudadana, de modo tal que no dejemos la política solo a los “políticos profesionales”, el derecho a la participación es esencial, hay que fortalecer los espacios de concertación, como los comités de vigilancia, el presupuesto participativo, las mesas de diálogo, los CCLs, y muchos organismos que tienden a debilitarse, por el desinterés de los ciudadanos. El soberano es el pueblo, estemos alertas para no elegir mal y luego arrepentirnos los próximos cuatro años, que será el periodo de gobierno de las nuevas autoridades. Ud. decide, piense y elija bien, su voto debe ser responsable.
(*) Email: wilberthvilca@hotmail.com