Punto de Encuentro

La responsabilidad de ser aval político en el Perú

Ser aval político en el Perú es frecuente ad portas de un proceso electoral y permite impulsar la figura de la persona que busca ocupar cargos de representación política. En estas últimas elecciones del 2016 teníamos una segunda vuelta ajustada y una vez más nuestra clase política decidió por conveniencia. La gobernabilidad y estabilidad democrática eran los últimos motivos por los cuales se tomaban posturas más adversas al fujimorismo que propensas a un apoyo y acompañamiento al éxito ilusorio de Kuczynski. 

Kuczynski una vez más nos demuestra que no aprendió nada entre el 2011 y 2016. La carrera por llegar a la presidencia lo embriagó del discurso de la mejora del Estado a cargo de la tecnocracia y no desarrolló capacidades políticas. Sus acciones, decisiones y discursos le juegan una mala pasada, llevar las riendas del Estado y de la actividad política en sí que resulta del arte de gobernar, no solo es conocimiento y especialización en las dinámicas del aparato estatal, sino que deviene en el fundamento de la política como herramienta para la gobernabilidad y legitimidad del régimen.

La actitud intransigente de las fuerzas políticas deja en offside al gobierno de PPK. Los problemas irresueltos demandan un consenso y medidas que sean producto de las mesas de trabajo que se planteen en el Acuerdo Nacional donde el gobierno busca tender puentes entre la sociedad civil, las fuerzas políticas, fuerzas sociales y las políticas de Estado.

Este gobierno busca salvavidas a su alrededor. Quienes impulsaban su éxito en segunda vuelta ahora mismo cuestionan y ahondan las crisis de este gobierno. Keiko Fujimori hace la crítica y se pone a disposición del gobierno dejando como precedente que habría voluntad de consenso. La izquierda en su inacabable carrera por evidenciar fallas del sistema con la crítica desmesurada al gobierno de turno. Los “nuevos” políticos traicionando su autodeterminación en el escenario nacional y así es como este gobierno, más allá de ser poco visionario, carente de experiencia política, viviendo una etapa desfavorable para la economía, no se halla en sí mismo y no hay la voluntad de plantear alternativas de lo que podría ser el mejor camino hacia la consolidación democrática.  Ser aval no es de gestos, también es asumir responsabilidades cuando la persona que respaldas deja de cumplir sus compromisos y trabajar para su cumplimiento de la mejor manera. 

 

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