Punto de Encuentro

Decidir no cuesta

 

Las últimas semanas han puesto en evidencia la precariedad política y de gestión parlamentaria que se hace hoy más crítica debido a un rol obstructivo en el curso del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski que cumplirá dentro de pocos meses su primer año en Palacio de Gobierno.

La dinámica parlamentaria en cuanto a su rol principal, el de legislar, ha encontrado un momento de precariedad, poca sustentación en Proyectos de Ley y un impacto real de las normas que no es posible percibirse. En 10 meses de funcionamiento e inicio de la nueva constitución parlamentaria, no se han tomado decisiones que dibujen un gobierno representativo de óptima calidad. ¿Qué pasa cuando tienes un Parlamento liderado por una fuerza política que se ha estancado en el debate de oposición represiva a las medidas del Ejecutivo? ¿Por qué las otras fuerzas políticas se contagian de estas prácticas?

Se sabe que hasta el momento la bancada que mayor número de proyectos de ley ha presentado es Fuerza Popular con 600, de los cuales solo se han aprobado 36. Sumando las aprobaciones a los proyectos de ley presentado por las otras fuerzas parlamentarias, nos da un número de 22 normas aprobadas. Comparando, vemos como resultado el impacto y (i) responsabilidad política sobre lo que se plantea en materia legislativa por la fuerza mayoritaria en el Congreso.

Estos vaivenes de las tiendas políticas, han generado poca visualización en el tratado y debate de los temas aún pendientes en la agenda nacional: igualdad de género, reforma política (electoral, institucional y judicial), mejora en la descentralización, conflictos sociales, entre otros que no son políticamente rentables. Cada fuerza de oposición genera condiciones favorables a sus intereses y trastocan los cimientos que sostienen la confianza y la delegación de poder de los ciudadanos en sus representantes.

La gobernabilidad también es propia del Parlamento, su mejora como eslabón de la cadena institucional de gobierno representativo hace que su mejora funcional y orgánica haga posible un escenario óptimo para la puesta en marcha de un Congreso con mayor legitimidad de gestión y ejecución de funciones principalmente orgánicas. No cuesta decidir, dejar de jugar nos cuesta a todos.

 

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