Punto de Encuentro

Impunidad: Un enfoque intercultural

La Sala Penal de Apelaciones Transitoria y Liquidadora de Bagua (“Sala”) emitió la sentencia sobre los hechos suscitados el 05 de junio de 2009 en la denominada “Curva del diablo”, en la cual se asesinaron a 12 policías.

Cabe precisar que esta es la primera sentencia de los distintos procesos judiciales iniciados a raíz de los hechos de violencia desatados en Bagua en el mes de junio del 2009, sobre los acontecimientos en la “Curva del Diablo”, “La estación 6”, y la desaparición del Mayor PNP Felipe Bazán.

La Sala resolvió absolver a los 52 nativos acusados por homicidio calificado, lesiones graves, entorpecimiento al funcionamiento de servicios públicos, motín, disturbios, arrebato de armamento o municiones de uso oficial, tenencia ilegal de armas de fuego y daños agravados.

Para ello se tuvo como criterio lo siguiente, y cito textualmente la sentencia: “(…) Es claro que en este caso el ciudadano puede conocer que se trata de un acto reñido con cierta idea de ordenamiento, pero no llega a comprender cabalmente la ilicitud del mismo. Adicionalmente, el Pleno se pone en el caso en que, a pesar de comprender el carácter delictuoso, igualmente le sea imposible a la persona el guiarse por la norma penal”.

Entonces, la Sala exculpa a los 52 nativos argumentando el “error culturalmente condicionado”, por lo cual se afecta el nivel de culpabilidad o capacidad en la responsabilidad de los actos delictivos. Ahora, el artículo 15° del Código Penal, que sirve de base legal a la figura jurídica antes mencionada, debe interpretarse de manera sistemática con el art. 149° de la Constitución Política del Perú, el cual señala que las comunidades nativas tienen como límite a su función jurisdiccional el respeto a los derechos fundamentales de la persona, con lo cual nos permite afirmar que las comunidades nativas -independientemente de la función jurisdiccional- deben tener como límite el respeto a dichos derechos, caso contrario, las acciones se convierten en delictuosas.

El Perú es un país pluricultural y multilingüe, donde coexisten y conviven distintas culturas, ante lo cual no cabe calificarlas como “buenas” o “malas”, esto es, no existen niveles culturales, sino culturas dominantes respecto a otras, esto en razón de mayorías o violencia, en nuestro país -qué duda cabe- la cultura dominante es la occidental, mientras que la cultura dominada- para el caso en mención- es la nativa; no obstante, esto no implica que ambas culturas no se interrelacionen, sino por el contrario, ambas culturas se permiten aprender unas de otras, siempre dentro del marco del respeto cultural, por lo cual se propugna un estado pluricultural que diseñe políticas públicas con la finalidad de reivindicarlas y dotarlas de las herramientas necesarias para su sobrevivencia y autonomía.

Al afirmar que las culturas están en constante interrelación podemos colegir que ambas culturas comparten algunos elementos básicos de convivencia, como el respeto a la vida, dignidad e integridad física, como mínimo. Aquellos que recordamos los hechos de junio del 2009, queda registrado en la memoria que algunas emisoras radiales, dirigentes y miembros de la comunidad nativa azuzaron a la población a cometer los hechos de violencia que hoy lamentamos, por lo cual, me resulta difícil creer que estos no tenían conocimiento de la ilicitud de sus actos, entonces, estamos ante un caso de aprovechamiento ventajoso de estos individuos.

Lo que corresponde es revertir esta nefasta sentencia que mella la honra de los policías caídos en aquel conflicto y sus familias, además de desprestigiar -más- al sistema de justicia peruano. Esto no hace otra cosa más que generar un pésimo precedente, pues, para próximos conflictos sociales se podrá argüir que el accionar de las comunidades están dentro de las prácticas culturas que son aceptadas por ellos, y se absolverá a los culpables.

Corresponde a la ciudadanía en general levantar su voz de protesta, ya que no solo estamos permitiendo que los conflictos sociales aumenten en número e intensidad, sino, que la impunidad sea legitimada, y que nuestra Policía Nacional del Perú se vea indefensa ante estos escenarios.

NOTICIAS MAS LEIDAS