Han pasado doce meses de iniciada la gestión del Alcalde Castañeda. El mismo tiempo de mi ejercicio como regidor de Lima. Es por eso conveniente evaluar la gestión y además autoevaluarse.
Evaluaciones
Si tuviéramos que reconocerle esfuerzos a la gestión de Castañeda, tendríamos que destacar la aprobación de la modificatoria de ordenanza 1876 que le daba continuidad a la reforma de transporte, el retiro de las imprentas del Centro Histórico de Lima, la continuación de las concesiones Vías Nuevas de Lima y Línea Amarilla, la instalación de Casas Solidarias en diferentes partes de Lima, la continuación de los túneles Santa Rosa y San Martín, la conclusión del tercer carril de la Costa Verde y algunos programas piloto, aún sin gran alcance, como el de lectura en el transporte público.
Pero el gran problema es que esos logros están empañados por el modelo de gestión y de ejercicio político castañedista. Se carece de una agenda de reformas y de planificación que construya la Lima de los próximos años. No se percibe la ambición por hacer de nuestra ciudad la más grande de Latinoamérica, un lugar que para todos sea más digno vivir. Se carece de políticas que promuevan soluciones reales e integrales y, por el contrario, promueve un gobierno de medidas efectistas y de corto plazo. No se fortalecen los espacios de participación que hagan de las acciones gubernamentales inclusivas y de mayor alcance (1). Se vive una ausencia de respeto a valores fundamentales como los derechos de los trabajadores de la corporación municipal que siguen sin ser atendidos (2). No existe transparencia con las cuentas que lleva la Municipalidad, ni con las siguientes acciones que pretenden emprender. Las gestiones en la municipalidad resultan sorpresivas como lo ocurrido con el Bypass de 28 de Julio. Ni qué decir de los sus modales democráticos.
Por esa razón es muy difícil dimensionar sus obras, porque casi todas ellas están empañadas, oscurecidas, por el modelo de gestión pública efectista, de corto plazo y poco transparente. El mayor mal de Castañeda se encuentra en lo que oculta: obras mal priorizadas (dejaron de la Río Verde y se pospuso la reconstrucción del Puente Bella Unión), sin financiamiento claro (cerca de 100 solicitudes de información no atendidas), que no tienen permisos, que saltan los procedimientos, que no tienen sustento técnico, que no son realmente soluciones.
Autoevaluaciones
En ese contexto, también corresponde hacer las propias evaluaciones, teniendo en cuenta el rol fiscalizador que nos encomendaron los electores que confiaron en el equipo de Enrique Cornejo y que asumimos como una obligación irrenunciable (3).
¿Cuáles han sido los temas que hemos defendido? El primero y uno de los más importante fue la continuidad de las políticas de Estado. Nos hemos esforzado por expresar madurez política poniendo a Lima por encima de cualquier color partidario. Y en varios casos hicimos fuerza común para, por ejemplo, exigir la creación de la Comisión Investigadora por lo acontecido en el Bypass de 28 de Julio (4). Durante el proceso se descubrieron indicios que justificaban nuestras sospechas sobre irregularidades. Hemos sido frontales en la fiscalización, por ejemplo, interponiendo una denuncia penal al Director Ejecutivo del Parque de Las Leyendas, por sus visibles actos de corrupción, acción que fue antecedente para su posterior despido (5). Hemos exigido sanciones a los responsable de destruir los murales del Centro Histórico de Lima. Nunca nos hemos agotado de exigir transparencia y sesiones de Concejo abiertas. Y, quizás lo más importante, en los últimos meses hemos estado del lado de los trabajadores de la corporación, defendiendo sus derechos y fiscalizando que la Alta Dirección de la MML resuelva sus justas demandas.
Pero no todo ha sido fiscalización, prometimos también ser propositivos. A nivel general hicimos pública 7 líneas de reformas que la MML debía emprender (6): la profundización de la reforma del transporte (presentamos con Enrique Cornejo un proyecto de ordenanza que fue parcialmente recogido), medidas en materia de seguridad ciudadana, proyectos de impulso del desarrollo económico local, acciones en cuanto a la modernización y transparencia de la MML, igualmente en cuanto al desarrollo de infraestructura inclusiva, así como de impulso del Centro Histórico y el Cercado de Lima y la gesta de la reforma tecnológica (Smart City).
Y a nivel más específico, propusimos sesiones descentralizadas en los diferentes distritos de Lima, con agendas locales, que tenía por objetivo descentralizar la gestión pública. Propusimos la Comisión de los Juegos Panamericanos, para que la organización de gran evento deportivo se convierta en una oportunidad de transformación de nuestra ciudad. Hemos propuesto convenios en materia cultural y de desarrollo de la salud, como en el caso de la población que se encuentra dentro del espectro autista. Sobre esto último se consiguió presupuesto —la primera vez que esta población ha sido atendida por la Municipalidad— pero al final abandonaron las sugerencias técnicas que sostenían la propuesta. Y tenemos en ciernes dos proyectos de ordenanzas que en breve serán presentadas públicamente.
Desde la autocrítica, nuestra relación con los medios de comunicación ha sido esporádica. Falta consolidar herramientas sostenidas y regulares de comunicación. Asimismo, las prioridades y estrategia de ingreso al rol de regidor fueron los proyectos que exigía gestionar por diversas entidades de la Municipalidad, pero como esta gestión es impermeable, se comenzó a hacer frecuente encontrarse con obstáculos. Y el desgaste como consecuencia.
La magia que ha inventado la humanidad luego de transcurridos doce meses es la esperanza de comenzar nuevamente, de mejorar. Año nuevo. Ese también es el compromiso: renovar el esfuerzo por hacer de Lima una ciudad que rebase todas sus potencialidades y sea un gran lugar donde vivir bien y dignamente. En esas líneas seguimos: fiscalizar y proponer.
Un gran año para la gestión de Lima, cuyo trabajo ahora impactará en el bienestar de los ciudadanos de la capital. Y un gran año para todos.
Citas
Recientemente la nueva junta del Concejo Metropolitano de Participación de la Juventud de Lima tuvieron problemas para recibir sus credenciales. En el debate de Concejo, la actual gestión puso varios pretextos para evitar tal entrega. Lo cierto es que otra instancia como la Asamblea Metropolitana, que agrupa a las municipalidades distritales y organizaciones de la sociedad civil, tampoco ha sido activada.
A vísperas de la Navidad cerca de 40 trabajadores de los Hospitales de la Solidaridad fueron despedidos, varios de ellos recibieron amenazas de despido semanas antes por el hecho de estar afiliados al sindicato. Es más, su dirigente, quien tuvo una lucha permanente de defensa de derechos laborales y de denuncia de irregularidades en SISOL también fue despedido. Asimismo, el sindicato de los trabajadores de la limpieza pública ha solicitado en repetidas ocasiones reunirse con los representantes de la MML hasta ahora sin éxito. Para más detalles ver: https://www.facebook.com/SITORAM/videos/415485628650142/?pnref=story
A las semanas del 5 de octubre del 2014, pasadas las elecciones municipales, escribí un artículo donde expresé los compromisos que entendía eran para nosotros irrenunciables. Ver: https://moisesrojas.lamula.pe/2014/10/18/el-triunfo-de-la-oportunidad/moiseskrojas/
A continuación presento las dos principales noticias que así lo expresan: http://www.andina.com.pe/agencia/noticia-plantean-formar-comision-investigadora-del-baipas-avenida-28-julio-552101.aspx y http://elcomercio.pe/lima/ciudad/by-pass-28-julio-regidores-plantean-comision-investigadora-noticia-1804855
De esta forma comunicó El Comercio la denuncia que hice junto al regidor Juan Marticorena: http://elcomercio.pe/lima/ciudad/parque-leyendas-denuncian-ante-fiscalia-funcionarios-noticia-1831249
En el siguiente artículo propuse 7 líneas de reformas que a la fecha siguen sin plantearse: https://moisesrojas.lamula.pe/2015/07/06/lima-que-te-quedas/moiseskrojas/