La inseguridad llegó esta semana a un punto crítico. Ni en nuestras peores pesadillas imaginamos que los delincuentes pudieran atacar un circo, con muchos niños entre sus asistentes.
Al parecer, de nada ha servido que el Congreso otorgue al Poder Ejecutivo las facultades legislativas para poner en práctica medidas que permitan acabar con la inseguridad en nuestro país.
Mientras tanto, el presidente Ollanta Humala no ata ni desata, su preocupación principal es blindar a su esposa, y los demás, que se defiendan solos. No se da cuenta de lo que está pasando y del daño que se le está haciendo a la sociedad.
Nuestras calles son escenarios de asaltos, crímenes, violaciones y las autoridades no logran encontrar el rumbo para controlar esta situación que está creando pánico en la población. Un padre de familia contaba que su niño de seis años no quiere ir a almorzar a un restaurante porque tiene miedo que asalten el local y les hagan daño. Tiene solo seis años y ya está consciente de los peligros de nuestra ciudad.
Para quienes vivimos el horror del terrorismo, la inseguridad ciudadana actual nos hace recordar esos momentos dramáticos, cuando cada mañana salíamos de nuestras casas sin saber si volveríamos sanos y salvos.
El gobierno tiene que hacer algo, tiene que poner en funcionamiento todas sus armas legales para enfrentar la inseguridad ciudadana, no queremos a nuestro país convertido en tierra de nadie. ¡Despierte señor presidente! Asuma su responsabilidad y lidere esta lucha, esa debe ser su principal preocupación, más que esposo, usted es el mandatario de un país. La responsabilidad es muy grande y está en ese puesto porque fue su elección postular y el pueblo confió y lo eligió para llevar las riendas del país.
Recuerde que un mandatario puede tomar acciones equivocadas, puede no gustarle a toda la gente, pero lo que no puede hacer es dejar de actuar y concentrarse en temas personales, mientras el país cae en manos de la delincuencia.
Vivimos momentos difíciles, pero pueden ser aún peores. Cada día que pasa es más urgente la intervención de las autoridades, con decisión, valentía, pero sobre todo, con una estrategia que permita enfrentar a esta lacra. No podemos luchar contra la delincuencia con acciones aisladas, se requiere de un plan nacional, en el que intervengan todos los actores liderados por el Ejecutivo.
El país espera que usted recapacite pronto y priorice sus responsabilidades.