Imagine ir al cajero automático y solo poder retirar máximo 200 nuevos soles. Quizás no sentiría el impacto, al final del día se manejan transferencias virtuales de dinero. Súmele ahora que se encuentra en una crisis económica, donde los bancos se están quedando sin dinero, la tasa de desempleo se elevó a más del 25%, los impuestos se incrementaron, el país tiene una deuda que vence en dos días equivalente al 150% del dinero existente en los bancos y la recesión apremia al país, con un gobierno que amenaza con congelar la actividad bancaria en cualquier momento de forma indefinida.
Bienvenido a Grecia, es julio 2015 y usted acaba de votar por el “No” (o por el “Sí” si es alguien conservador) a una serie de reformas muy duras propuestas por la Unión Europea ofreciendo una inyección de capital a los bancos para tratar de reactivar la economía.
Con una deuda por rescate financiero mayor al PBI del Perú (195 mil millones de euros), Grecia afronta una crisis económica sin precedentes. El estallido de la crisis del 2008 y la consecuente alarma por el incremento de la deuda griega en el 2009, iniciaron en el año siguiente las operaciones de rescate financiero.
Alemania y el FMI fueron los primeros que iniciaron el rescate griego. Lamentablemente Grecia no supo dirigir las políticas de austeridad de forma eficiente. Al año siguiente S&P disminuye la calificación crediticia griega a CC, definiendo el país como extremadamente riesgoso y al borde de quedar en default frente a sus deudas.
Al día de hoy Grecia se encuentra en un punto donde existe incertidumbre respecto a su futuro. El panorama recae en el actual líder griego, Alexis Tsipras, y el resultado negativo del referéndum de la primera semana de julio a las políticas de austeridad extremas exigidas por la Troika (conformado por el FMI, el BCE y la Comisión Europea). El miedo existe en que al momento el país está en una completa bancarrota. Los bancos solo tienen el equivalente a 45 euros por habitante.
Ahora bien, ¿por qué nos debería importar este hecho? Muy aparte de dejar a un país en un caos económico sin precedentes y una hiperinflación si Grecia vuelve al drachma, la Unión Europea asegura estar “blindada” contra un eventual abandono de Grecia de la Eurozona. Un default definitivo Griego podría ocasionar un impacto colateral en los países más dependientes de la venta de materias primas.
Finalmente a puertas de ser expulsada de la Eurozona por no acatar los términos exigidos por el FMI, el día jueves 09 de julio Grecia presentó su propuesta para el tercer rescate, destrabando el impasse generado por el referéndum pasado. Solo queda esperar que este sea el último rescate financiero que el país necesite.