Las investigaciones, por parte del Congreso, y las denuncias periodísticas en contra de la primera dama, Nadine de Humala, no le gustan al presidente Ollanta Humala y ha salido a atacar a los legisladores y medios de comunicación desde España, a donde viajó para participar en el foro “El Perú, en futuro”. Qué tal mensaje que le transmitió a los empresarios con quienes se reunió.
Según Humala, se debe investigar a todos, menos a su esposa y denunció una “persecución descarada” por parte de la comisión que investiga al operador de su campaña electoral, Martín Belaunde Lossio, quien se encuentra preso.
“Los trapos sucios se lavan en casa”, dice un dicho popular, pero el mandatario prefiere lavarlos en el exterior y sale con todo en contra de los medios de comunicación a quienes acusa de desestabilizar a su gobierno. ¿Así proyecta la imagen del Perú en el exterior, desde un país a donde ha llegado a pedir que vengan a invertir?
Las declaraciones presidenciales son una muestra más del nerviosismo que existe en Palacio de Gobierno por tantas denuncias sobre supuestas irregularidades de personas allegadas a la pareja presidencial y de la propia primera dama.
“Los medios de comunicación ya no pueden poner presidentes, pero pueden mover el piso”, dijo al ser entrevistado por el diario español El País. ¿Acaso los medios inventan la tarjeta de la amiga, quien pagó no solo vestidos, joyas y carteras, sino también viajes? ¿Acaso la prensa inventó los pagos de consultorías a Nadine de Humala por parte de Martín Belaunde? ¿Acaso la prensa inventó la participación de Ilan Heredia como tesorero de la campaña?
Durante su campaña electoral, el entonces candidato Humala decía: “honestidad para hacer la diferencia”, pero la realidad es otra. El Partido Nacionalista empezó con 47 legisladores y hoy apenas tiene 32. La mayoría se alejó al ver que la dupla Humala-Heredia se había desviado de la línea original y gobernaba con un reducido entorno, los mismos que hoy están siendo investigados por presuntas irregularidades.
A las denuncias se suma la falta de seguridad en la población, el retroceso de la economía, la reducción de puestos de trabajos, inversiones paralizadas, etc. Todo ello es percibido por la opinión pública, por eso la popularidad del presidente Ollanta Humala está en 10 % y la de su esposa en 11 %.
El jefe de Estado pretende acallar todo lo que vaya en contra de su esposa. Primero, a través del titular de Justicia pretendió amordazar a la procuradora Julia Príncipe a quien le prohibieron hablar sobre Nadine Heredia y ahora en el exterior cuestiona a la prensa a la que dijo que se “prostituyó” durante el gobierno de Alberto Fujimori.
La posición asumida por el mandatario es una muestra del “cuadro de pánico” que está viviendo porque no quiere que se investigue a su esposa y solo tiene doce meses para obstruir a la justicia, pero –como dice el populorum- “al final, todo se sabe”.