A diferencia del ex Presidente Gabriel Boric, quien con aire refundacional, acuñó la frase “Chile será la tumba del neoliberalimo”, el recién asumido Presidente José Antonio Kast, apuntó en su primer discurso oficial a plantear un llamado a la unidad “por las causas urgentes de Chile y encima de las diferencias” y en donde “todos los chilenos son importantes”. Este mensaje de unidad es más que simbólico, desde la perspectiva comunicacional, es también un mensaje para recuperar la esperanza de resolver los principales problemas que actualmente padecen los chilenos: inseguridad ciudadana, inmigración ilegal, corrupción en el sector público y bajo crecimiento económico. Y por ello, resulta coherente su planteamiento de un Gobierno de Emergencia para enfrentar con orden y firmeza los principales problemas que aquejan a la sociedad chilena, y resolverlos de una manera rápida y concreta, en contraposición a un Gobierno Refundacional como fue el del Presidente Boric, que se enfocó en priorizar políticas identitarias de grupos minoritarios, en detrimento del reforzamiento del principio de autoridad y el respeto a la ley.
Pero aterricemos, y veamos el panorama político y social que está recibiendo José Antonio Kast, a solo una semana de haber asumido como nuevo Presidente de Chile, desde el 11 de marzo de 2026. Se consolida una profunda polarización política (derecha / izquierda) y cultural (conservadurismo / progresismo) entre los chilenos: el 57% de aprobación presidencial con el que Kast inicia su gobierno, coincide con el 58% de votación que obtuvo en la segunda vuelta frente a la comunista Jeannette Jara. Y el 34% de desaprobación presidencial de Kast, coincide con el nivel de aprobación presidencial con el cual Boric culminó su mandato. Con perspectiva para el 2030, el piso del cual parte Boric, como líder aglutinante de la izquierda chilena, es bajo respecto al piso (57%) del cual Kast, como líder de la derecha chilena, está iniciando su mandato.
Además de los dos ejes derecha / izquierda y conservadurismo / progresismo, el otro eje determinante para la victoria de Kast, fue el eje cambio / continuismo. O se continuaba con el modelo de izquierda progresista, o se cambiaba a un modelo de derecha conservadora. Se mantiene la interrogante que planteé en uno de mis artículos de opinión de noviembre y diciembre 2025, respecto a la victoria de Kast: ¿será solo el reflejo de un movimiento coyuntural y pendular, o será un profundo viraje estructural y cultural? Con apenas 15 días en el Gobierno, el Presidente Kast está ejecutando una agenda que marca su énfasis en eje cambio / continuismo, tanto en el ámbito de la gestión pública, como en el ámbito que rescata los valores del conservadurismo versus el progresismo. Esto confirma que nos enfrentamos a una batalla cultural, y no solo, política e ideológica.