Punto de Encuentro

TBC

Si usted quiere viajar a Inglaterra porque le parece un país hermoso y lleno de historia, se le antoja conocer el Big Ben y el Palacio de Buckingham, de hecho es una buena idea. Pero recuerde que antes de ir a pedir su visa debe hacerse un examen de tuberculosis para asegurarse de no padecer dicho mal. ¿Examen de tuberculosis? ¿Nosotros? Sí. Porque somos, como antes, un país cuyos turistas son temidos. Podemos contagiar a los sanos ingleses o a ciudadanos de cualquier otra nación. ¿Los ingleses son muy engreídos con lo de la visa? No. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado esto. La Gran Bretaña solo ha aceptado y cumple una sugerencia del órgano sanitario más importante del planeta. ¿Lo seguirán otros países? Es muy probable.  

¿Por qué juzgan tan mal al Perú? Bueno, no sé si nos juzgan mal. Creo que nuestros números de TBC (o TB) son tan alarmantes que justifican esa y otras medidas incluso más restrictivas. Somos el segundo país en América Latina con la estadística más alta en la forma sensible de la tuberculosis y los primeros, de todo el continente, en tuberculosis multidrogo resistente. Es decir, aquella que no cede con las medicinas. Sabiendo esto, ¿es una barbaridad lo que exigen los ingleses? Por supuesto que no. La TBC es de tan fácil contagio que nadie en contacto con un tuberculoso se librará de enfermarse, algo que ninguna autoridad peruana ve. Basta que tosan cerca de nosotros para contagiarnos. Inglaterra no quiere, lógicamente, que sus hospitales se llenen de enfermos pulmonares. Pero lo que quiera o no Inglaterra a mí, el Perú, qué me importa. Aquí seguimos pa’lante, arriba del podio de los países con TBC. 

Peor aún, aunque no es muy sabido, la TBC daña también otros órganos: riñón e hígado, además de los ganglios y el cerebro. 

Algo muy mal estamos haciendo para ubicarnos en el primer y segundo lugar en una lista de terror. Esa lista de quienes tosen y contagian, esa lista de los que votan sangre al toser o estornudar, esa cifra de quienes tienen los pulmones hechos jirones, de esa cifra que nos acorta la vida. La tuberculosis está directamente vinculada a las defensas del sistema inmunológico. Por ejemplo, Estados Unidos había casi acabado con la TBC, pero cuando empezó el VIH sus números volvieron a crecer. El típico daño del VIH es la pérdida total de defensas. Su nombre lo dice, son inmunodeficientes. Las barreras contra las enfermedades caen. Sin embargo, poco después, Estados Unidos reaccionó y hoy, con VIH o sin él, las cifras son otra vez diminutas. En el Perú, nuestro querido Perú, una enfermedad que retrocede en el mundo aquí avanza galopante. 

La TBC es un padecimiento horrible. Pone la vida al borde de los abismos. Nos sale sangre por la boca. La facilidad de su contagio la hace de alto riesgo. Imaginen una combi llena de gente y a un tuberculoso tosiendo. Créanme, eso sucede a cada rato. Otro problema es que el tratamiento demora mucho tiempo, lo que hace que el nivel de deserción del enfermo sea altísimo. La TBC parece hecha especialmente para los pobres, pues nadie les regala el jornal que ‘perdieron’ en el hospital. Sobre todo porque ellos no están en planilla, no tienen seguro social, y si faltan serán reemplazados. Así, antes que den las 12:00 del día, un desempleado se sacará la suerte y ocupará el puesto de un enfermo pertinaz que anda rogando cura en algún centro de salud. 

Como siempre, como tantos problemas, el imperdonable nivel y número de los enfermos con TBC es producto de la mala nutrición, el hambre y la pobreza. Esa pobreza democrática que no hace distingos y que le arrebata defensas y salud a niños y adultos, sin diferencia de lugar, credo, color, idioma o estatura. Y no crean, por favor, que la TBC es grave en la sierra. Por supuesto que lo es. Pero los mayores índices proporcionales de este mal se encuentran en los pobladores de San Juan de Lurigancho y el Callao. 

La tuberculosis es grave en el Perú y lo seguirá siendo mientras no haya conciencia de lo que es verdaderamente importante. Nos distraen tonterías y nadie quiere hablar de estas cosas que tanto dolor y muertes causan. 

Tal vez alguien se dé cuenta de este escenario de angustia y primeros lugares bochornosos cuando la Sra. Nadine Heredia pida visa para Inglaterra y se la nieguen porque no se hizo el examen de TBC antes de solicitar la autorización de ingreso a la Gran Bretaña. Eso, tal vez, le impedirá llegar a tiempo a tomar el té de las 5:00 de la tarde con la reina Isabel y entonces, en ese mismo momento y por fin, las cámaras voltearán a ver a los peruanos de pulmones desgarrados.

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