Punto de Encuentro

Prado sabía ganar elecciones

Prado sabia ganar elecciones, aunque disfrazaba en su encanto el alma gélida de la derecha más frívola del continente, siempre consiguió que fluyeron las masas a su alrededor, ellas le retribuyeron victorias electorales con holgura, y en el área chica pudo cincelar con los poderes facticos la elección que mejor le calzaba. El aprismo lo sufrió a él con sus amigotes y don Víctor siempre lograba intuirlo-reconocía el bacín de plata- pero no lo podía eclipsar, el tipo era una realidad. La seguridad de un viejo dueño del Perú en un país tardío con matices premodernos y con reminiscencias de la Belle Epoqué así lo describían

El arquitecto en cambio era más intenso, su primer impulso tiene algo de sinceridad y muchísimo de cálculo, se rescata la utilidad y el coraje de la primera etapa, aunque flotaba alguna forma de inocencia sureña en su transitar, fue escondida para siempre tras la mezquindad del 62.Sus dos victorias la del 63(determinación) y la del 80(reivindicación) son un esbozo de la autonomía de la campaña sobre la política misma. Acendrador de armonía, sabía que batallas fluían a su favor y cuales posiblemente no lo harían, basta ver la última donde decide abstenerse de la constituyente para no desgastar al partido y celebrar posteriormente la victoria. Belaunde conocía de orientar fuerzas, de impulsar etapas sin pecar de infructuosos voluntarismos. Esa armonía que respeto tanto lo aislaba naturalmente de la lucha política, de su stress y su proclive obsesividad.

La reunión de esos talentos lo volvían culpable de muy poco. Fue muy completo, incluso pudo conocer la envidia al ver la fe que despertaba Haya de la Torre en su pueblo, pero después se solazo envolviéndose en su banda dos veces. El APRA esperó 60 años para recién emprender el ¡ahora o nunca! en su generación más joven. Para aquello se reunieron varios elementos previos: El líder mayor y fundador del partido descansaba ya en Miraflores (Trujillo) desde agosto de 1979; la interrogante sobre el incierto futuro partidario surgida tras perder la elección con Armando en 1980 y más aun con Andrés Towsend alejado del APRA a empujones; finalmente, un congreso nacional partidario que en 1982 buscaría imponer un nuevo orden a tres años de las presidenciales de 1985. Todo ese proceso se concentró en dos años y un joven brillante era posiblemente consciente de ello.

Sería bueno describir que antes de su versión más pública AGP ya había conocido la victoria en la constituyente acompañando a Víctor Raúl y la derrota en el 80 atrás de Armando. El seguía indirectamente ese mismo hilo conductor. Siempre intento no caminar sobre la oscuridad, aunque la decisión de retornar y asumir el riesgo en la difícil y prematura elección del 2001 se licua al lograr reconectar al partido a una nueva etapa histórica de la Republica. No hay derrota electoral más sabia que esa. Todo aquel que gano una elección-más aun si fue dos veces- caminara sobre su propio derrotero, quien descubrió la fórmula de la victoria podría reinventarse con mayor lucidez ante cualquiera de sus posibles competidores, administrándose mejor con la circunstancia que tenga al frente. De esto pueden dar testimonio A. Leguia, Prado Ugarteche, Belaunde y Alan García, aunque el último y su evidente fortaleza física lo podría seguir practicando hasta que la naturaleza lo permita.

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