Punto de Encuentro

Los abuelos requieren atención y preocupación.

Por Roberto Rendón Vásquez

Por la quebrada de Viraco (Provincia de Castilla, Arequipa) va caminando el Abuelo con su bastón en la mano y la mirada al infinito, sin saber a dónde llegar. Perdió a la que más quería y ahora se encuentra sólo. Trabajó noche y día para que a sus hijos no les falte nada y ahora repartió su casa y cosas y se encuentra sólo para donde lo quieran llevar. Y sus nietos preguntan a sus padres ¿Dónde quieren llevar al Abuelo? y dicen ¡cuando sean ustedes mayores igual los vamos a llevar!¡Qué triste es llegar a viejo!

Viraco y el país está lleno de abuelos. Nos dieron a nuestros padres a quienes dedicaron su vida, los educaron y cuidaron hasta que llegaron a jóvenes prodigándoles infinito cariño y cuando “grades” sus hijos estos comenzaron su propia vida formando su familia y generando hijos en quienes con los Abuelos comparten el amor. Los Abuelos proyectan su cariño infinito a sus nietos.

Los Abuelos son un pilar de la familia y guardianes de la historia familiar y cada día de nuestras vidas nos tramiten valores, sabiduría, amor y hasta alegría. Cada instante nos apoyan emocionalmente con ternura, paciencia y constante seguridad. Significan para nosotros nuestro pasado familiar y ponemos la mirada al futuro.

Los Abuelos comparten con sus nietos no sólo lo que han recibido de las enseñanzas familiares sino historias, tradiciones y experiencias que han obtenido en el mundo de su vida y con ello contribuyen a sustentar nuestras convicciones que tendremos al caminar a nuestro futuro. Realmente son para nosotros la fuente de sabiduría y experiencia de vida sustentado con valores, solidaridad y respeto. Su presencia en nuestra vida es incalculable por su amor por cada nieto.

No debemos dejar solos a los Abuelos. Sus hijos, que han recibido de ellos la vida, sus cuidados y educación, no debemos dejarlos solos, sobre todo si uno de ellos ya ha partido más Oriente Eterno. Ellos no nos exigen, pero nuestro deber es estar con ellos. Y si los Abuelos desean, cada uno de los hijos debe tenerlo y atenderlo. En cada hogar de sus hijos, tiene nietos que aman a sus Abuelos.

Un hecho importante, si su vida ha sido en ciudades donde trabajaban, probablemente los Abuelos hayan obtenido el derecho jubilatorio y perciben una pensión. Sus pensiones deben ser para atender sus necesidades hasta donde les alcance el dinero que perciban; en tal caso (todos los hijos, uno a uno) debe atenderlo en todo lo que necesita y debe vivir en el hogar de cada uno de sus hijos o donde ellos determinen.

En lugares rurales, donde laboraban en parcelas propias, al llegar a la tercera edad y ya no pueden trabajar igual que “antes”, generalmente no tienen “Seguridad Social” que les otorgue pensiones, en este caso corresponde a todos los hijos sostenerlos permanentemente sin que les falte nada en salud, alimentación, vestuario, etc. Un hecho similar puede ocurrir en ciudades donde trabajaban en forma independiente los Abuelos y no estaban en ninguna entidad de seguridad social, entonces, no obstante, a que los ancianos tengan vivienda propia, pueden no tener fondos para subsistir; entonces moral y legalmente es responsabilidad de todos y cada uno de sus hijos, sostenerlos sin que les falte nada.

Socialmente, en el barrio en que vivimos, organicemos a las familias para constituir una agrupación (o institución) dedicada a brindar a todos los Abuelos del lugar, servicios de distracción y recreación para ellos. Puede ser para visitar por grupos de Abuelos, museos, plazas, iglesias coloniales, otros barrios; realizar cantos, conjuntos musicales, coros, gimnasias, ejercicios y algunos deportes especiales para la tercera edad, celebrar los cumpliaños; también pueden esas organizaciones cuidar de la salud de cada Abuelo y estar pendientes para llevarlos a instituciones públicas de salud, para que los atiendan.

Durante la vejez los Abuelos, deben gozar del cariño de sus hijos, sin excepción, y de todos sus nietos. El amor y cariño es inconmensurable para toda la familia mientras estén en vida los Abuelos.

Nuestra gratitud de los hijos por los Abuelos debe ser cada día y con el cariño de los nietos. No esperemos que llegue el 26 de agosto – Día del Abuelo – para exponerles nuestro amor. Luchemos para que ningún Abuelo esté sólo. Que ninguno piense y/o se sienta: “¡Que triste es llegar a viejo!”

NOTICIAS MAS LEIDAS