Punto de Encuentro

De esto y aquello

¿Cuándo es pertinente sublevarse ante un régimen de gobierno? Existen respuestas varias a esta pregunta, pero al parecer, habría un sentido común: sublevarse ante un régimen cuando éste ya no cuenta con el apoyo electoral de la mayoría de ciudadanos, así como de la incongruencia de la política económica con la gestión pública.

Pero el acto de sublevarse tendría que mensurar si el régimen es opresor o simplemente no cubre las expectativas creadas en un contexto de campaña. Sublevarse ante un estado de cosas no es necesariamente un punto en la agenda política, las más de las veces es la última ratio.

Por otro lado, conviene señalar que los que se sublevan no tienen mucho que perder, salvo sus cadenas, parafraseando la consigna marxista. Al mismo tiempo, será siempre una élite la que planifique y diseñe las estrategias a fin de hacerse con el poder. El ejercicio de la política en su forma revolucionaria e ideológica es de unos cuantos, mientras que la mayoría, que constituye al partido, o tienen una relación periférica con el mismo, asimilan (crítica o acríticamente) los lineamientos. Pero la ciudadanía (apolítica), no sostiene, pues, una relación vinculante con los avatares de la política, por ello, ¿qué rol juega la clase apolítica con respecto a las decisiones de los políticos? Ninguno, o en todo caso, solo informativa. Pues la política puede ser muy indiferente para los ciudadanos, sin perder su relevancia.

Sublevarse, construir lineamientos doctrinarios, convocar elecciones internas, etc., son tareas que competen a grupos reducidos de la militancia. Los más de los ciudadanos se detienen, acaso, en otros aspectos de la vida, que posiblemente tengan que ver con la demanda y la oferta económicas. Hay un vínculo social, pero no necesariamente un vínculo con la política de esa sociedad y con quienes la practican.

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