Punto de Encuentro

Reordenamiento geopolítico mundial

Cuando Trump asume como Presidente de Estados Unidos por segunda vez en enero 2025, se habló del inicio de un nuevo orden mundial a nivel económico, comercial, cultural, militar y geopolítico, en donde destacarían tres potencias hegemónicas: Estados Unidos, China y Rusia. En paralelo, el gobierno de Trump se abrió varios frentes: la guerra de aranceles en el comercio internacional, la batalla cultural contra el “wokismo” y el “progresismo”, la guerra contra los cárteles de la droga en México, las distintas guerras en el Medio Oriente (Gaza, Siria, Yemen e Irán) y recientemente, la captura de Maduro en Venezuela y la actual guerra contra Irán en alianza con Israel.

Desde el punto de vista económico y comercial, hay dos potencias mundiales como Estados Unidos y China, y desde el punto de vista militar y nuclear, además de Estados Unidos y China, se debe incluir a Rusia e Israel como potencias mundiales. A Israel suele considerársele como una gran potencia militar, económica e industrial a nivel regional en el Medio Oriente, pero su supremacía militar y las consecuencias de sus acciones bélicas, han hecho que Israel trascienda su limitado ámbito geográfico y amplíe su influencia geopolítica mundial.

La captura de Maduro y la posterior negociación de Estados Unidos con el nuevo gobierno venezolano, para manejar la explotación y exportación de su petróleo, es un ataque directo de Trump a la economía de China y una reafirmación de la doctrina Monroe para consolidar la zona de influencia estadounidense en América Latina. Ni China ni Rusia movieron un dedo para apoyar o defender al régimen de Maduro, lo que confirma: en las relaciones internacionales prevalecen los intereses propios de cada país, antes que las alianzas circunstanciales con otros países.

Aún falta ver el desenlace final de lo que ocurrirá en Irán, pero lo que sí queda claro es que las fuerzas armadas iraníes, no pueden cumplir con sus dos misiones principales: defender la soberanía territorial de su país y proteger a su propia población frente a una agresión externa. Y similar a lo de Venezuela, este ataque a Irán no solo es para derrotarlo militarmente, sino también, para afectar el suministro de petróleo iraní a China (más del 80% de petróleo que Irán exporta, lo compra China), y consecuentemente, complicar una fuente de energía barata para la industria china. Y este nuevo Hegemón mundial (ya no solo regional) que es Israel, junto con Estados Unidos, su aliado natural por intereses geopolíticos comunes, seguirá consolidando su supremacía militar en Medio Oriente, generándose una doctrina Netanyahu similar a la doctrina Monroe.

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