Victoria de Sanae Takaichi: ¿se viene el rearme japonés?
Uno de los hechos políticos más relevantes de este mes de febrero ha sido la consolidación del Partido Liberal Democrático en Japón, que recuperó el control de la Cámara Baja tres meses después de llegar al poder. Sanae Takaichi, “la dama de hierro nipona”, disolvió esta instancia legislativa hace tres semanas, con el objetivo de abrir una nueva etapa política nipona y dejar atrás las restricciones del pasado frente a las nuevas amenazas que enfrenta el país: China. Esta coyuntura se da en medio de una oposición debilitada, lo que le permite impulsar enmiendas institucionales sin acudir al Senado, ya que, por número de diputados, la llamada “Dieta” tiene mayor poder para las reformas sin pasar por la cámara alta (esto según el artículo 67 de la Constitución Política nipona). Esto supone una importante cuota de poder después de estas maniobras políticas.
¿Qué agenda se viene a partir de ahora para Japón?
Tras la elección de la primera mujer elegida como ministra en Japón en octubre de 2025, la jefa de gobierno busca fortalecer la alianza con Estados Unidos, debido a su naturaleza hegemónica y a la afinidad que puede ser de utilidad ante la amenaza China–Taiwán. Además, su visión y estilo de gobierno al estilo Trump refuerzan esa posibilidad; además, sería un gran aliado geopolítico del país del Tío Sam. Al mismo tiempo, busca consolidar un eje estratégico de cooperación regional para aumentar la protección de la isla, un mayor dinamismo comercial y estar alerta frente a las tensiones constantes con China. Buena parte de su campaña se apoyó en presentar a China como un riesgo, junto con la propuesta de crear una agencia de inteligencia, una de las medidas más polémicas.
También podemos señalar que existe un entorno regional inestable que aumenta el respaldo a la primera ministra y a sus propuestas. No nos referimos solo a China, sino también a Corea del Norte. En este contexto, el rearme no implicaría sustituir la alianza con Estados Unidos, sino complementarla con una mayor capacidad disuasiva propia. Aunque Japón alberga una de las mayores concentraciones de bases militares estadounidenses, depender exclusivamente de ese respaldo externo podría resultar insuficiente ante un escenario de escalada regional.
Entre las prioridades de esta nueva etapa también destacan la promoción de una agenda conservadora y nacionalista, un estímulo fiscal para enfrentar la crisis económica y un endurecimiento de las políticas migratorias, ya que existe un incremento de ciudadanos de países pequeños de esta zona, generando delincuencia. También impulsa reformas en seguridad nacional. En sus mensajes insiste en dejar atrás el pasado y avanzar hacia el futuro, lo que incluye un proceso de rearme con efectos disuasivos ante la tensa relación entre China y Taiwán.
Sin embargo, el escenario interno presenta desafíos importantes. La salud mental es uno de ellos: en 2025 se registraron cerca de 17,2 suicidios por cada 100 000 habitantes, según la National Library of Medicine. A esto se suma la debilidad del yen, la inflación por encima del 2 % y la crisis demográfica. Estos factores condicionan la agenda de la administración.
En los próximos meses se verá cómo evoluciona el plan de Takaichi y si el país experimenta un cambio profundo. Lo cierto es que cualquier giro en la política japonesa tendrá repercusiones internacionales. El equilibrio en Asia-Pacífico podría entrar en una nueva fase de tensión ante la gran posibilidad de ver a Japón armándose, y no con cualquier tipo de armas, por lo que ¿se viene el rearme japonés?