Punto de Encuentro

Por qué existen los “defensores de los animales”

30 Abril, 2015

Heidi Paiva

Imagínate que vives en el techo de una casa porque la que tú consideras tu familia lo decidió así. Pasan horas, días, meses y tu vida se resume a ladrar, mirar el cielo, comer mal, sentir como el sol te quema la piel en verano, morirte de frío en invierno y lo que es peor, que te golpeen casi diario.

De pronto, un día sube alguien a darte de comer y tú, te le acercas contento para saludarlo, con suerte darle un beso, crees que quizá así deja de golpearte. Te acercas con la mejor de tus sonrisas y cuando ya estás a unos centímetros, tu sonrisa es respondida con golpes con un palo. Y no entiendes nada. Lloras, gritas. Pero él no se detiene. Piensas “solo quería saludarlo”, entonces él se va y te deja adolorido y con la tristeza de saber que tu vida seguirá siendo la misma. El techo, la soledad.

El protagonista de esta historia se llama Bob, es el perro tristemente célebre por el video que una buena vecina (harta del continuo maltrato) grabó desde la azotea de su casa y llegó a los medios de comunicación. Gracias a eso, la vida de Bob le importó a miles de personas. Se organizaron marchas en la puerta de la casa de Jorge Fernández, el maltratador.

Para rescatar a Bob, se tuvo que convencer a Fernández de que se quería tener al perro “para evitar el trabajo de hacer una denuncia”. Pero la denuncia ya estaba hecha, solo que él no lo sabía. Un día llegó la llamada esperada, Jorge Fernández había decidido entregar a Bob y a su hermana, Lady, víctima también de sus golpes. 

Luego de su liberación, Bob y Lady durmieron por primera vez bajo techo, abrigados, con esas caritas que solo los animales abusados tienen. Sintieron un beso en la frente, comieron en platos limpios, se dieron cuenta de que no todo el que se les acercaba lo hacía para golpearlos.

Los casos como el de Bob y Lady son la respuesta perfecta a la eterna pregunta “¿Por qué ayudas a los animales?” La verdad es que hemos convertido la vida de millones de animales en un infierno porque si bien estos perritos tuvieron la suerte de ser rescatados, existen miles sufriendo horrores inimaginables. Vacas,  cerdos, gallinas, patos, cuyos gritos de auxilio no son escuchados y se ahogan entre las cuatro paredes de los mataderos.

Por eso existimos los activistas por los derechos animales y cada vez somos más. Para hacerle entender al mundo que sí se puede vivir sin causarle daño a nadie que tenga la misma capacidad de sentir dolor que nosotros. Siendo VEGANO. Y es muy fácil. Si quieres información puedes escribir a info@proyecto-libertad.org.

Y, a propósito, Bob y Lady no tienen aún un hogar y sus caritas de tristeza se asoman de vez en cuando. Ellos son inseparables porque se acompañaban cuando eran golpeados y no conciben separarse, así que si quieres conocer el amor más puro y darle un final feliz a esta historia llama al 993595656. Cámbiales la vida, y deja que ellos te la cambien a ti.

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